Archive for Septiembre, 2009

28 Sep

Los sueños gays de los heteros

No hay ninguna teoría que avale al 100% por qué la mente juega estas ‘malas pasadas’. Muchos dirán que el gay interno pide a gritos salir. Otros afirmarán que pocos heteros tienen este tipo de sueños. Pero son más los que callan que los que afirman que alguna vez sus sueños los han traicionado manteniendo relaciones con alguien de su mismo sexo. ¿Qué significan estos engaños? ¿Intentarán descubrir otro ‘yo’ que llevamos dentro? ¿O simplemente es un sueño y como todos los sueños, sueños son?
Este tipo de fantasías suele ser común en la adolescencia y perturba demasiado si aparece en una edad adulta, cuando las preferencias sexuales se supone que ya están claras. Los heterosexuales que han protagonizado alguna vez este tipo de sueños y se atreven a pedir consulta quieren que les reafirmen que no, que no son gays. Tranquilos, si lo tenéis claro, no tenéis nada que temer. “¿Nunca has soñado que matabas a alguien? No por eso te vas a convertir en un asesino”, tranquiliza Milena Zangirolami, psicóloga clínica del Instituto de Estudios de la Sexología de la Pareja.
Para la experta, existen dos vías para llegar a este tipo de sueños. La simbólica, que no se le debe dar la más importancia que la relevancia que se le da a cualquier sueño. “En estos casos, el protagonista de tus sueños suele ser algún amigo íntimo que va a cambiar de vida y ves peligrar vuestra amistad. Por ejemplo, un amigo o una amiga que se va a casar y sabes que a partir de ese momento ya no vais a disfrutar tan plenamente de vuestra amistad”. La segunda vía de acceso es la compensatoria, “cuando nos permitimos una vida secreta que nos sale a la conciencia pero que a lo mejor nunca nos interesa poner en práctica”.
Un homosexual se define por el objeto erótico que los excita, no por sus sueños o por sus fantasías. Un sueño homosexual no es un deseo ni una inspiración. También los gays pueden soñar con relaciones heterosexuales, y eso no significa que se hayan equivocado de ‘bando’. Más de uno se preguntará a cuántas personas les ‘traiciona’ el subconsciente. Es imposible de cifrar. “No se sabe ni se podrá cuantificar nunca. La mayoría de las veces que soñamos ni siquiera nos acordamos. Pero sí sé que son muchos más los que lo sueñan que los que lo cuentan”, afirma Zangirolami.
La psicóloga insiste en que no se tenga miedo a este tipo de ‘apariciones’ porque nadie puede controlar los sueños. Hay quien puede asustarse porque, según dicen algunos, los sueños nos revelan grandes verdades. Pero, ¿cuál es el riesgo? ¿La pérdida de la masculinidad? “Los que se atreven a pisar la consulta vienen presos de una gran angustia porque han perdido la seguridad en su identidad sexual, que supuestamente las tenían constituida”. No por soñar con un juego amoroso con alguien de tu mismo sexo va a cambiar tu condición sexual. Por lo menos, asegura la experta, no debería.
Si esta insinuación se toma a rajatabla y consigue que a alguien se le plantee un conflicto interior, “entonces debe acudir a un especialista para trabajar con su identidad personal”. Pero si uno se conoce bien a sí mismo y ha cuantificado la calidad de sus relaciones sexuales, ¿qué importa el género de la pareja en un sueño?

fuente/elconfidencial.com

25 Sep

La masturbación de la mujer: ¿Placer culposo?

Pero ahí estaba, en medio del terror y casi de la nada, un orgasmo provocado por la masturbación de una chica muy linda en su ducha…

La película era un thriller, repleto de terror sicológico, balazos, sangre y policías. Pero ahí estaba, en medio del terror y casi de la nada, un orgasmo provocado por la masturbación de una chica muy linda en su ducha. Nada explícito, sin embargo, la sala de cine enmudeció en esa escena que nadie esperaba. Algunos suspiros por allá, un resoplo más acá, un movimiento de butacas muy cerca de mí.

Mi amiga Sofía me acompañaba a ver esa película presentada durante el tour de cine francés. A ambas nos llenó de pecaminosos recuerdos la escena. Y ésta, aunque bastante cliché (con el vapor en la puerta de cristal, una mano bajando por ésta y la otra en la vagina), me erotizó. Me dieron ganas, incluso, de romper de tajo la cortina de plástico que tengo en el baño y colocar una puerta transparente en mi ducha sólo para hacer yo misma una escena como esa.

No fui la única, por supuesto, que se sintió húmeda en medio de la oscuridad. Y debo intuir que fueron más mujeres que hombres los que sintieron ese mismo cosquilleo.

Quizá se debe a que a las mujeres nos encanta masturbarnos, tocar nuestros rincones y humedecernos nosotras mismas. A mí me encanta. Pero sé también que a muchas no les apetece, nunca lo han intentado o se han sentido “sucias” cuando lo hacen.

Espero que cada vez sean menos las chicas que no se atrevan a cruzar el límite de su propio erotismo. Yo, empecé a masturbarme, casi como todas: con culpa y placer. Así hasta que casi fue imposible dejar de hacerlo. No vayan a creer que se trata de un hábito diario. Tampoco. Pero sí es un acto recurrente que me ha dado sensaciones distintas (muchas de las cuales no tengo con alguien, por ejemplo) y otras que me han hecho conocer mis reacciones, la forma en que viene un orgasmo y saber qué definitivamente funciona conmigo y qué no.

Así, hasta que he sumado algunos años de práctica. Me he hecho conocedora de mí misma, de cada protuberancia, del tamaño de mi clítoris, de las curvaturas de mi vulva, del tamaño de mis labios, la sensación distinta de tocarme cuando estoy totalmente depilada y cuando no lo estoy. Cuando estoy húmeda y cuando no estoy para nada excitada, y no hay forma de que algo suceda.

Ahora lo hago con ayuda de mis manos, de mis dedos, de mis juguetes sexuales, de mis dildos, de la mano de alguien más, a solas, frente a alguien, mirando una película. Cada una de estas formas tiene sus propios encantos. Y al final, creo que todo se resume a una misma forma de conocerse para, luego, enseñar a otros a que te conozcan.

No hay forma tampoco de saber dónde está nuestro clítoris y el punto G, así como la forma de estimularlos, y esperar que un hombre lo sepa, si nosotras mismas no lo sabemos.

Siempre he pensado que la mejor manera para eso es comenzar por una misma. Hoy, aunque puedo decir que tengo muchas reacciones reconocidas en mí, siempre encuentro muchas otras distintas: cuando estoy demasiado estresada o preocupada por algo simplemente no hay forma de que el orgasmo llegue por mí misma (que no ocurre igual cuando estoy con alguien), cuando recién acabo de ver un video erótico siempre, pero siempre puedo llegar fácilmente a él.

Tampoco es algo que nosotras hablemos. A veces, ni con nosotras mismas. La culpa y el placer, como siempre. Pero pienso que podría ser bueno que comenzáramos a revelar historias de cómo tocarnos más y mejor. Sin culpas, como una práctica sana que ayudará posteriormente a nuestra relación sexual y que, lo mejor de todo, hará que nos reconozcamos en medio de nuestra propia marea de placer. ¿Placer o culpa? ¿Cuál prefieren ustedes?

fuente/elcirculorojo.com.mx/

16 Sep

Adiós a los cuernos, llegó la Era del Poliamor

No son polígamos, ni religiosos, pero tienen parejas múltiples, estables o no. Creen en la “no monogamia ética” y aseguran que son más que felices.

Terisa Greenan y su novio, Matt, disfrutan de un atípico día de sol en Seattle mientras comparten una deliciosa comida en el patio de un restaurante local. Matt y Terisa están de la mano y el hijo de Matt de 6 años se acurruca entre los dos para darle un beso en la mejilla a Terisa. Su madre, Vera, mira la escena y sonríe; ella está con su novio, Larry. De repente, se larga a llover y todos se van adentro. En el proceso, se reorganizan: la mano de Matt roza la pierna de Vera. Terisa le da un beso a Larry. El chiquito, que parece no sorprenderse por la situación, abraza a su madre y empieza a comer. Terisa y Matt y Vera y Larry —junto con Scott, que también está en la cena— no son swingers propiamente dicho; no buscan sexo casual. No son polígamos como los protagonistas de la serie “Big Love”, de la cadena HBO; no son religiosos ni tienen varias esposas. Creen en la “no monogamia ética”, es decir, en establecer una relación íntima y amorosa con más de una persona, siempre con el conocimiento y consentimiento de todos los que participan en la relación. Son poliamorosos, el término específico que describe a las familias de múltiples parejas como ésta, y lo cierto es que no les interesa vivir de otra manera.

Terisa, de 41 años, es el centro de este grupo poliamoroso. Esta actriz y cineasta es elocuente, esbelta y atractiva; tiene pelo oscuro y largo hasta los hombros, piel de porcelana, y una imperiosa necesidad de ser el centro de atención. Hace doce años, empezó a salir con Scott, escritor y vendedor de discos de música clásica. Unos años después, Scott le presentó a Larry —que trabaja en Microsoft como desarrollador de software—, y la pareja no tardó en enamorarse, con el consentimiento de Scott. Hace una década que los tres viven juntos pero, además, siguen saliendo con otras personas. Hace poco, Terisa decidió sumar a Matt —londinense radicado en Seattle— al grupo. Vera, la esposa de Matt, estuvo de acuerdo; al poco tiempo, Vera empezó a salir con Larry, el esposo de Terisa. Si Scott empieza a sentirse un poco abandonado, puede llamar a la mujer con la que está saliendo en forma casual. Todos los miembros de este grupo son heterosexuales, y aseguran que nunca se acuestan con más de una persona a la vez.

La situación confundiría a cualquier monógamo. Pero es mejor que los tradicionalistas se vayan acostumbrando.

Si bien algunos investigadores están empezando a estudiar el fenómeno, los pocos que tratan el tema estiman que ya hay medio millón de familias abiertamente poliamorosas en Estados Unidos, con grupos numerosos en casi todas las ciudades más importantes del país. En el último año, libros como “Open” (“Abierta”), de la periodista Jenny Block; “Opening Up” (“Abriéndose”), de Tristan Taormino, periodista que escribe sobre el sexo; y la versión actualizada de “The Ethical Slut” (“Una puta con ética”) —que muchos consideran la biblia de las relaciones con múltiples parejas— ayudaron a difundir este concepto. Hoy en día hay blogs y podcasts sobre relaciones con múltiples parejas, reuniones y una revista poliamorosa titulada Loving More (“Amar Más”), que se publica online y cuenta con 15.000 lectores asiduos.

Algunos famosos, como la actriz Tilda Swinton y Carla Bruni, la primera dama de Francia, expresaron su apoyo a la “no monogamia”, y Greenan se convirtió en una suerte de vocera no oficial, ya que creó “Family”, una historieta virtual sobre el poliamor, que incluye algunos aspectos de su vida real. “Siempre hubo voceros acérrimos de las dificultades de la monogamia y de las relaciones con varias parejas”, señala Ken Haslam, anestesiólogo retirado y curador de la biblioteca sobre poliamor del Instituto Kinsey para la Investigación del Sexo, el género y la reproducción, con sede en la Universidad de Indiana. “Pero, ahora, con Internet, el tema se trata abiertamente”.

Algunos de los líderes de la derecha religiosa de EE. UU. condenaron públicamente el poliamor como uno de los tantos comportamientos anormales que seguramente se volverán normales si en ese país se legaliza el matrimonio homosexual a nivel federal. “Alentados por el éxito del movimiento a favor del matrimonio homosexual, los que practican este estilo de vida están saliendo a la luz”, comenta Glenn Stanton, director de estudios familiares de Focus on the Family (Enfoque En la Familia), un grupo cristiano evangélico. “Y si bien en parte pienso: ‘No creo que esto cobre mucho impulso’, otra parte de mí dice: ‘¿Ah, sí? ¡Miralos!’”.

La noción de tener relaciones con varias parejas es tan antigua como la raza humana. Pero los poliamorosos remontan el origen de su movimiento a la utópica comuna “Oneida”, fundada en 1848 en el norte de Nueva York por John Humphrey Noyes, teólogo egresado de Yale. Noyes creía en una especie de vida comunal que él esperaba que enmendase las relaciones entre hombres y mujeres; ambos géneros tenían igualdad de voz en los asuntos de gobierno de la comunidad, y se consideraba que todos los hombres estaban casados con todas las mujeres.

Pero no hasta fines de las décadas del 1960 y ‘70 que el poliamor, este movimiento de “amor libre”, se puso de moda: libros como “Open Marriage” (“Matrimonio abierto”) encabezaban las listas de bestsellers y grupos como el Club de Swingers de Estados Unidos comenzaban a experimentar con dicho concepto. El término “poliamor”, acuñado durante la década de 1990, apareció en los diccionarios Merriam-Webster y Oxford English en 2006 (aunque aún no figura en el de la Real Academia Española).

Para algunos, el poliamor es un sueño hecho realidad: para muchas parejas, es la posibilidad de condimentar las cosas y de darse un respiro de la familiaridad y el aburrimiento que condenan a tantas parejas tradicionales. Pero los humanos estamos programados para sentir celos y, aunque es posible superarlos, las parejas poliamorosas “luchan contra la Madre Naturaleza” cuando niegan esos instintos, explica la antropóloga biológica Helen Fisher, una profesora de la Universidad Rutgers que hace mucho tiempo que estudia la química del amor. Según los poliamorosos, lo que ellos hacen no es precisamente negar esos instintos biológicos sino tratar de superarlos, a través de una comunicación abierta, paciencia y honestidad.

Los poliamorosos denominan este proceso “compersión”, que significa aprender a desarrollar una sensación de gratificación personal gracias a la satisfacción emocional y sexual de la pareja, incluso si uno no es el que brinda esa satisfacción. “Lo importante es asegurarse de satisfacer las necesidades de todos, incluso las propias”, destaca Terisa. “Y no siempre es fácil, pero es parte de la diversión”.

Como mínimo, es complicado: hay que atender las necesidades de múltiples parejas, pensar qué decirles a los hijos, asegurarse de no lastimar los sentimientos de nadie. “Yo le digo ‘poliagonía’”, bromea Haslam, el investigador de Kinsey, que también es poliamoroso. “A algunos les funciona de maravilla; para otros, es un rotundo desastre”.

Algunos están casados con múltiples intereses amorosos, mientras que otros practican una suerte de matrimonio grupal e informal. Algunos tienen sexo en grupo —y muchos son bisexuales—, mientras que otros, como Greenan, mantienen una serie de relaciones heterosexuales exclusivamente de a dos. Y hay otros que no se identifican como poliamorosos pero su estilo de vida es claramente poliamorista. Terisa describe su grupo como una “tríada”, por la cantidad de integrantes, y dice que tiene una organización en forma de “ve”, donde ella es el centro (el nodo de la V) y sus dos parejas principales, Scott y Larry —que no tienen una relación íntima entre ellos—, son los brazos laterales.

Es fácil desestimar el poliamor como una especie de fantasía de estudiantes universitarios desenfrenados. Pero la verdad es que la comunidad tiene una marcada veta feminista: las mujeres jugaron un papel central en su creación, y la igualdad de género es un principio públicamente reconocido de esta práctica. La propia Terisa es una prueba concreta, ya que ella es el centro de su grupo. Terisa, Scott y Larry son poliamorosos desde la década de 1990, cuando se conocieron en San Francisco, porque eran parte del mismo grupo de teatro.

Terisa y Scott fueron los primeros en empezar a salir juntos. Los dos habían terminado una relación monógama de mucho tiempo —Terisa estuvo casada durante seis años— y sabían que querían algo diferente. Se enamoraron y, aunque estaban comprometidos, empezaron a salir con otras personas. A los dos años, Scott le presentó a Larry, un violinista de orquesta que ambos conocían. Cuando a Larry le ofrecieron el trabajo de Microsoft en Seattle, les preguntó a Terisa y a Scott si querían ir con él. “No podíamos creer que fuéramos a hacer eso”, recuerda Terisa. “Pero dijimos: ‘¡Vamos!’”.

No tardaron mucho en darse cuenta de que en Seattle había una próspera comunidad de personas que vivían igual que ellos. Había salidas, cenas mensuales y una lista de correo electrónico que ayudaba a que todos se mantuvieran en contacto. Larry incluso encontró un club para empleados de Microsoft que fueran poliamorosos, listado públicamente en el sitio web interno de la empresa.

El trío está junto desde entonces: comparten una casa con vista al lago en el vecindario Mt. Baker, en Seattle, donde tienen un huerto y tres perros. Suelen salir a caminar alrededor del lago, tomados de la mano uno con otro, y otro con otro. “Creo que si se nos diera la opción, todos elegiríamos tener algún tipo de relación abierta”, explica Scott, sentado en la glorieta de la familia, mientras contempla el Lago Washington. “A mí sencillamente me gusta la variedad”, afirma Terisa, entre risas. “¡Me aburro!”.

El trío vivió momentos emotivos. Scott atravesó un momento difícil la primera vez que escuchó que Larry le decía “amorcito” a Terisa, nueve años atrás. Larry se puso nervioso cuando Terisa empezó a tener una relación un poco más seria con un hombre fuera del grupo. En un par de ocasiones Scott tuvo que aguantarse escuchar a su novia tener relaciones con otra persona en la casa que comparten. Y hubo momentos en que todos se sintieron dejados de lado por alguna u otra razón. Pero desde un principio acordaron que no iban a tener una relación monógama, y son honestos con respecto a sus amantes. “No estamos traicionando la confianza de nadie”, dice Larry.

Por supuesto, hay algunas cosas que son personales. “Terisa no me cuenta detalles íntimos sobre ella y Matt, cosa que yo respeto”, comenta Scott. Cuando hay indicios de celos, charlan sobre lo que sienten, llegan a la raíz del problema y lo solucionan. “Es una de esas cosas que parecen muy elementales, pero creo que muchas de las personas que mantienen una relación convencional no se toman el tiempo para hablar con su pareja si no se sienten satisfechos”, reflexiona Terisa.

Larry y Terisa se casaron el año pasado —con el permiso de Scott—, en parte por razones impositivas. Larry es el dueño de la casa en la que todos viven, y Scott paga un alquiler. La planilla en la que registran los gastos de la casa es una hoja de cálculos bastante complicada. Si bien Terisa, Larry y Scott tienen un cuarto cada uno, tienen que definir quién duerme con quién. Larry ronca, así que Terisa duerme casi todas las noches con Scott, lo cual significa que ella tendrá que ocuparse de compensar ese tiempo perdido a Larry. Hace muy poco que Terisa y Larry empezaron a salir con Matt y Vera, una pareja que conocieron en Facebook. Ahora, todos los viernes, Matt y Vera van con su hijo a la casa de Terisa y su grupo, y se quedan con ellos todo el fin de semana. Matt suele dormir con Terisa, y Vera con Larry; a veces cambian, todo depende de cómo se sienten.

A todo esto, el niño tiene su propio cuarto. Y es, sin duda, la variable más delicada de la ecuación. Matt y Vera solicitaron que NEWSWEEK no usara sus apellidos —ni el nombre de su hijo— por temor a que, incluso en una ciudad liberal como Seattle, los convirtiera en un centro de atención indeseada.

Aunque Terisa no tiene hijos —ni quiere tenerlos—, adora al hijo de Matt y Vera, que le dice “tía”. Hace poco, el chico le preguntó a su papá a quién quería más: a su mamá o a Terisa. “Le dije: ‘Claro que quiero más a mamá’, porque eso es lo que necesitaba escuchar”, dice Matt. Tanto él como Vera son honestos con el chico, en la medida en que sea apropiado, dada la edad del niño. “No hacemos nada que ningún padre o madre normal de un chico de seis años no haga”, sostiene.

Por el momento, parece que funciona. El chico está contento, y hay dos personas más para ayudarlo a hacer la tarea o para llevarlo o irlo a buscar al colegio. Creen que a medida que crezca, empezará a hacer más preguntas, pero a la larga “lo que le hace bien es tener un ambiente estable”, comenta Fischer, la antropóloga.

Es cierto: es un nuevo paradigma y rompe algunas reglas. “El poliamor asusta a las personas porque sacude la visión que tienen del mundo”, señala Allena Gabosch, directora del Center for Sex Positive Culture (Centro para una Cultura Positiva sobre el Sexo), ubicado en Seattle.

Aunque tal vez esta práctica sea más natural de lo que pensamos: una respuesta a los desafíos que presenta mantener una relación monógama, cuyas falencias —en una cultura en la que el divorcio se convirtió en cosa de todos los días— son claras.

En algún momento, todos los que están en una relación tienen que lidiar con la eterna pregunta: ¿es posible que una persona satisfaga todas las necesidades de otra persona?

Los poliamoristas creen que la respuesta es obvia, y que sólo es cuestión de tiempo hasta que el mundo monógamo se dé cuenta de que hay más de una manera de vivir y amar.

“Las personas que me dan pena son las que nunca se dan cuenta de que tienen otras opciones además de las tradicionales que presenta la sociedad”, dice Scott. “Que reconozcan que hay una opción como el poliamor y que se digan: ‘Eso no es para mí’ está perfecto. Que reconozcan la opción y no se den cuenta de que pueden elegir ese estilo de vida es muy triste”.

fuente/24con.com

15 Sep

Los diez mejores lugares para tener sexo

*La cama no lo es todo en la vida de una relación sexual, existen otros sitios que son ideales si se reúnen tres elementos: adrenalina, sorpresa y sexo salvaje.

La cama no lo es todo en la vida de una relación sexual. Existen también otros lugares que son ideales y sobre todo, se dice, que los ideales son aquellos en los que se reúnen tres elementos: adrenalina, sorpresa y sexo salvaje.

El colchón es una herramienta más, tal vez por ser la más cómoda y accesible en cualquier casa, pero ¿por qué no experimentar con nuevos sitios que ofrezcan más y mejores sensaciones cuando de sexo se trata?

Aquí te ofrecemos la lista de 10 lugares recomendables y sugerentes para tener sexo:

1. Escaleras. Tienen todos los elementos para un momento de sexo divertido y sorpresivo: oscuridad, soledad y peligro. Además de que te ofrece un espacio amplio (en la mayoría de los casos) para hacer el amor de espaldas, parados, con ella sobre él o sentados.

Depende de lo que la situación desate. Las mejores son las escaleras de emergencia de los edificios grandes de oficinas u hoteles. Son más oscuras, no son visitadas por nadie, no hay cámaras de seguridad, ofrecen privacidad y además, siempre, sensación de peligro.

2. Autos. Es una de las fantasías de muchos. En los últimos días y, con las lluvias que azotan algunas ciudades los cristales de los autos se empañan.

Ésta es una excelente oportunidad para aparcar el auto en una tarde lluviosa, sin temor a que los policías o curiosos asomen por el cristal, y comenzar el rito amoroso. Nadie se detendrá a ver lo que ocurre en un auto.

Todos los peatones intentarán salvarse del aguacero y permanecer secos. Además de romántico puede ser diferente. Pero si les gusta el riesgo, entonces podrán hacerlo un día sin lluvia, por la noche, en una calle oscura.

3. Alberca. Tener sexo en una piscina puede ser uno de los momentos más eróticos en la vida de una pareja. Además de que se trata de un momento de juego y sorpresa que puede ser inolvidable. El agua ayuda a que ella pueda montarse en él muy fácilmente sin necesidad de que él la cargue.

La lubricación aumenta y la fricción en el agua ayuda a tener un orgasmo rápido para ambos. Sin embargo, esta práctica está restringida para aquellas parejas estables que puedan tener sexo sin preservativo, debido a que el condón y el agua no se llevan ya que puede ser caótico y el preservativo puede salirse, junto con todo lo que lleva dentro.

4. Cine. La oscuridad, los sonidos, la privacidad de los últimos lugares son tres elementos gratuitos para un rato de sexo pícaro. Ella montada sobre él, de espaldas, con movimientos lentos o en un sube y baja lentamente, sin que nadie lo note, puede ser altamente erótico.

¡Será todo un reto, sobre todo si de guardar silencio se trata! Las mejores películas para esto: ir en el horario matutino o muy tarde, cuando el cine esté vacío, o en una película aburrida. ¡De cualquier manera, en este caso lo que menos importa es el séptimo arte!

5. Autobús. Si algún día sales de viaje con tu pareja a un lugar cercano pero en un recorrido de muchas horas, puedes elegir los asientos de atrás o los de en medio si es que es un autobús vacío.

Así, cuando el autobús lleve ya algunas horas de recorrido (o todos estén dormidos), podrán iniciar el juego. Los dos lugares les pueden ofrecer bastante espacio para hacer el amor acostados, sentados de frente, de espalda para hacer una felación.

6. Probadores. Sobre todo los probadores mixtos o en los que apenas divide una pequeña puerta, son los ideales para tener sexo mientras decenas de mujeres y hombres se prueban sus ropas.

Aquí, existen diversos elementos: espejo, espacio, asiento, luz y peligro. Para que sólo los pies de ella o de él se vean, deben ser lo suficientemente cautelosos y elegir posiciones que no los pongan en evidencia. Pueden salir uno por uno y al final, comprar una nueva prenda con cara de satisfacción.

7. Bosque. Tener sexo al aire libre puede ser divertido y diferente, además de darle oxígeno, literalmente, a la relación. Busquen algún bosque cercano o un espacio con muchos árboles en donde puedan esconderse del mundo y la civilización.

Alguna copa de árbol puede fungir como asiento, el césped o la tierra misma. Lo importante es disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor.

8. Baño de un bar. Los baños de los bares o discotecas, donde hay música demasiado alta, desorden y no se sabe si alguien va o viene, son ideales para tener sexo con la pareja con la que asistas.

En muchos de estos baños hay gente que “los cuida”, sin embargo un rincón oscuro, si ella usa falda, puede ser un lugar ideal para el sexo rápido.

9. Mar. Ningún otro lugar más perfecto para el vaivén del sexo que el que se pueda tener con el vaivén de las olas del mar.

Elige una playa tranquila, no muy llena de gente, y en la que la marea no sea tan alta. De esta manera ella podrá subirse en él y aparentar que disfrutan del mar abrazados. Atrévete a vivir una de las experiencias más eróticas del sexo al aire libre.

10. Cualquier rincón. Al final, el mejor lugar será el que se les ocurra en segundos, el que desarrolle su imaginación, el que permita hacer travesuras sin fin con el sexo y la adrenalina siempre en el medio.

¿Para ti cuál es el mejor lugar, fuera de la cama y la casa, para tener sexo?

fuente/metronoticias.com.mx/

14 Sep

preguntas y respuestas

La sexóloga Pilar Cristóbal ha respondido una semana más a vuestras preguntas en el foro Consultorio de sexo Pilar Cristóbal LXIII. La forera Aldara ha expresado su preocupación por el vello que le crece en la zona de la barriga hacia el monte de venus. Pilar le explica que “muchas mujeres tienen vello, no solamante en esa zona sino en todo el cuerpo. Lo mejor para eliminarlo es la fricción, hay unas lijas muy suaves con las que te debes frotar todas las semanas después del baño, si eres constante desaparecerá. No te preocupes por la testosterona, todas las mujeres la tenemos en mayor o menor medida, el vello no tanto tiene que ver con ella como con la herencia de tus antepasados. ¿No te has dado cuanta que ni los de piel negra, no los de piel amarilla tienen vello y seguro que tienen la misma testosterona que los de piel blanca y pelo rubio que son los que más pelos tienen en el cuerpo?

Aldara: “Referente a tu respuesta de antes… tenía entendido que las pastillas ayudan a regular la testosterona y eso hace disminuir el vello…”

Si te refieres a las pastillas anticonceptivas, no tienen nada que ver con la testosterona. Hay pastillas para inhibir su producción (son las que toman los transexuales) pero te quitan el deseo sexual y aumentan el tejido adiposo.

Las cándidas no se tienen con el Sida, estos hongos se tienenChico 18: “Hace poco más de una semana tuve un pequeño problema con el frenillo del pene. Quizá tiré demasiado al masturbarme y me hice una pequeña herida. No muy grande, porque no sangró practicamente nada, pero cada vez que retraía el prepucio estaba muy tirante. Por ello, durante unos días no bajé el prepucio, y cuando a los tres o cuatro días lo bajé me encontré mucho esperma y algunos, por así decirlo, granitos en parte de la superficie del glande. He probado con una crema contra los hongos y parece que mi pene vuelve a estar como antes. Relaciones sexuales no tengo desde hace meses y he leído que las candidiasis son frecuentes cuando se tiene el sida. Quitando felaciones, siempre he tenido sexo con protección, pero no puedo evitar asustarme un poco. ¿Pude haber cogido candidiasis por la falta de higiene en aquellos días en los que no me bajé el prepucio para ver si cicatrizaba el frenillo?”

Creo que has leído demasiado y no has asimilado lo suficiente. Las cándidas no se tienen con el Sida, estos hongos se tienen y cuando bajan las defensas se disparan, pero lo que tú tienes es simplenete falta de higiene, si te vuelve a pasar, lo que tienes que haces es permanecer con el prepucio bajado para que cicatrice mejor y mantenr una higiene estricta como se hace cuando hay alguna herida.

Una erección que precisa total tranquilidad y “encefalograma plano”Hectorrm: “Soy un chico de 22 años y virgen. Hace 4 años fui operado para corregir una curvatura del pene y el caso es que, no sé si porque el resultado no fue perfecto, aún a día de hoy sigo bastante obsesionado con el tema, lo que me produce bastante inseguridad cada vez que he estado con una chica. El problema aún más grave es que noto que, aunque sea masturbándome yo sólo, no soy capaz de mantener una erección en condiciones. Me cuesta conseguir una erección a pleno rendimiento y cuando la consigo la mantengo muy poquito tiempo, por lo que estoy bastante asustado sólo de pensar que se pueda tratar de un problema de disfunción eréctil, a pesar de ser bastante joven. Ya creo haber abierto los ojos y estoy decidido a ir al médico, pero me gustaría saber si la solución podría ser tan simple como tomar unos medicamentos vía oral como he leído en alguna página y, de existir esos medicamentos, su eficacia y los efectos secundarios que pudieran tener.”

La palabra clave de tu problema es “obsesionado”. Las obesesiones producen un estado de ánimo ansioso que compatibiliza muy mal con una erección que precisa total tranquilidad y “encefalograma plano”. Algunos medicamentos de los que se toman para la ansiedad tienen efectos beneficiosos en la erección pero creo que te vendría bien unas sesiones terapeuticas para aprender a relajarte y dejar la mente en blanco.

Pilota: “Estoy tomando la pastilla anticonceptiva, Yasmin diaririo de 21 pastillas. Este domingo me tiene que bajar el periodo pero el 22 y el 23 se me olvidó tomarme las pastillas. Este fin de semana quiero mantener relaciones sexuales y mi pregunta es si tengo que utilizar protección para no quedarme embarazada o no hace falta.”

Dos pastillas seguidas son un peligro. Si vas a mantener relaciones usa protección, y si eres tan olvidadiza, ¿no te vendría mejor los parches que se cambian una vez a la semana o el anillo vaginal que se cambia cada 21 días?

Puedes amar a dos personas de distinto s exo sin estar locoToritocani: “Para empezar yo soy heterosexual, de hecho estoy felizmente casado y tengo dos hijos. Pues bien, desde hace un año más o menos me siento muy atraído por un camarero del restaurante al que voy a diario con mis compañeros de trabajo. Bueno, esto me preocupa más, resulta que el chico es de color… y jamás pensé que me pasaría esto. Cuando lo veo lo único que se me pasa por la cabeza es lanzarme sobre él y besarlo salvajemente. Cada día me corto menos y es que necesito sacar toda esa pasión que me corroe. ¿Crees que tengo algún tipo de transtorno? Yo quiero mucho a mi mujer pero ese mulato me pone todo loco. Estoy muy preocupado.”

Hasta hoy puede que fueras heterosexual pero hoy sabes que eres bisexual, es decir, que puedes amar a dos personas de distinto s exo sin estar loco. La condición sexual humana es mucho más bisexual de lo que nos inclinamos a creer, y muchas personas se han sentido en tu misma posición desde el principio de los tiempos. El deseo que sientes por ese chico no es distinto del deseo que podrías sentir por una chica estando felizmente casado. Lo único que se interpone en tu pasión es la lealtad que has prometido a tu mujer. Y tu conducta no depende de tu deseo sexual ni de tus tendencias, depende de tus principios morales. El impulso sexual sopla donde quiere y cuando quiere, no confundas el amor y la lealtad que sientes por tu mujer con la pasión sexual que sientes por ese chico. No sé por qué “te preocupa más que sea de color”. No vas a decir que eres racista.

Toritocani: “Racista no soy, es más, esta atracción por los hombres sólo me pasa con ese camarero, con Lass Diarra y Makelele, ¿puede ser por el mito de que tienen un pene muy grande? Es que no me gusta ningún hombre más… ¿Crees que debería de proponerle algo a este chico?…no sé si es cuestión de moralidad pero necesito sacar todo esto que tengo dentro.”

Yo no puedo aconsejarte, es lo mismo que si me dijeras que te sientes atraído por una mujer, el sexo es aventura y curiosidad, como sexóloga te diría que experimentes pero piénsatelo bien, recuerda que de tu conducta depende la felicidad o el dolor de varias personas. Si vas a ser infiel hazlo muy bien para que no sufra nadie.

Sinsentido: “Mi pregunta es sobre una persona a que le gustaba la penetracion anal cuando se masturbaba, pero no se sentia atraído por los hombres. A mi me sucede algo parecido, y nos gustaria saber si es que somos gays o el inicio de una nueva orientacion sexual. ¿O no tiene nada que ver?”

La atracción sexual es una cosa y la conducta es otra. Las relaciones anales no son un síntoma de homosexualidad, es más, muchos homosexuales prefieren penetrar a ser penetrados y otros no experimentan ninguna curiosidad antes esta práctica. Ser gay es sentirse atraído por personas de tu mismo sexo, es decir, que esa persona es la que tiene el don de encenderte, como decían en “Como agua para chocolate” todos somos cajas de cerillas pero no todo el mundo sirve como rascador, el sexo de los rascadores determina la tendencia sexual, no la conducta que nos satisface.

Si esa práctica que tu chica te propone no te apatece, díseloOppus: “Llevo una relación con una chica. Ahora mismo hemos hecho un mes justo. Me tiene algo asustado, ya que ultimamente digamos se está soltando demasiado y es algo que me asusta ya que soy algo inexperto. Lo último que me ocurrió fue el finde anterior. Sorprendéntemente no paraba de decirme que introdujese mi pene en su boca y la hiciera vomitar. Yo incrédulo de lo que estaba contemplando, cerré la puerta y marché a la calle, tenía que despejarme y centrar mis ideas. Buscando por la Red, descubrí que hay personas que disfrutan y tienen esa afición, provocar vomitos… vamos, que mi prepucio golpee su campanilla y haga tilín tilón… Creo que es denominado Gag o gagging o algo así. Ahora llevamos varios días sin hablar, y me gustaría que me dieses algunos consejos de cómo tengo que actuar al respecto.”

Es verdad, a través de Internet puedes descubrir que las conductas a través de las cuales las personas encuentran su placer sexual son prácticamente infinitas, pero no todo el mundo ha de gozar con las mismas cosas, si esa práctica que tu chica te propone no te apatece, díselo, con firmeza, una relación sexual no es sólo la satisfacción de uno sino la de dos o más, pero todas han de estar de acuerdo. Yo que tú probaría, por probar, y si no te gusta no repetiría.

Catlady: “¿Sabes algo sobre la píldora masculina para la anticoncepción? ¿Cuándo llegará a España? ¿Se están usando en otros países? ¿Tasa de éxito? Por cierto, dentro de poco me voy de viaje con mi chico, ¿alguna sugerencia para impresionarle?”

La píldora masculina no se llegó a comercializar, la descubrieron los japoneses en los años ochenta. Pero cuando hicieron las encuestas previas de consumo descubrieron que los hombres eran reacios a tomar una pastilla que podía mermar su desempeño sexual, y sobre todo descubrieron que las chicas no se fiaban de los hombres, que preferían poner los remedios ellas. Y por todo esto se quedó el invento durmiendo en un cajón de los laboratorios, ¿Te fiarias tú de un hombre que te dijera que se ha tomado su pastilla?. ¡Átalo! Aunque al principio pueden quejarse a todos les encanta ser pasivos.

Las mujeres no tenemos dos tetas como parece a simple vista, tenemos docePiolola: “Tengo 25 años. He estado buscando información por Internet pero las respuestas no son muy buenas. De hace unos años tengo un “bulto” en el pecho derecho y mi ginecólogo me dijo que era benigno porque se movía. El otro día en la ducha haciendo una exploración me apreté el pecho y me salió un líquido amarillento (no oloroso) de un poro solo, y de otra al lado salió un líquido transparente. Sólo lo hace por esos dos “poros” de la manera que he descrito. En el otro pecho me sale sólo por un poro el líquido transparente. Fui inmediatamente al médico ese día y pedí cita urgente (vivo en el Reino Unido) y me dijo que no tenía que preocuparme (¿¿???). He estado buscando información por Internet y he sacado que puede ser desajustes hormonales (tengo hipotiroidismo, con que supongo que puede ser una de las causas) y tampoco estoy embarazada porque me viene la regla bien, pero lo que más me preocupa es que no me explicaron el motivo ni me hicieron ningun tipo de analisis, ¿qué cree que debería hacer ahora?”

Son desajustes hormonales seguro. Las mujeres no tenemos dos tetas como parece a simple vista, tenemos seis a cada lado, es decir doce, pero se han reunido todas en un pezón. Pero a veces algunas mujeres tienen algunos pezones por ahí desperdigados, parecen poros, un poco mas gordos y responden como si fueran el pezón principal segregando líquidos parecidos a la leche. Parece que Ana Bolena se hizo tan famosa porque tenia tres mamas, dos más grandes en su sitio y una más pequeña debajo de la teta izquierda.

fuente/20minutos.es

08 Sep

¿Cuándo hablar de sexo con los hijos?

Cuándo empezar a hablarles a los hijos sobre sexualidad y qué decirles son de las preguntas más frecuentes entre los padres sobre este tema. Y generalmente la llegada de la pubertad es la que confronta con la inminencia de abordar el tema. Por lo menos, hay que hablar de los cambios que vivirá el cuerpo y dar un mínimo de información.
Sin embargo, para muchos, hacerlo suele generar temores e incomodidades, ¿por qué? Uno, porque a veces se teme no tener la información necesaria para responder a las dudas que puedan plantear o no se sabe cómo empezar la conversación. Dos, porque se teme dar información de más, despertar curiosidades que antes no existían o incentivar nuevos comportamientos. Y tres, porque hablar del tema, especialmente con los hijos, suele confrontar con la propia sexualidad.

Más que el cuerpo
Ciertamente es necesario hablar de los cambios en el cuerpo. Decir que se empezará a aumentar más rápido de tamaño y que, a veces, no todo el cuerpo crece al mismo tiempo; es decir, a veces crecen primero las orejas y la nariz y luego el resto de la cara. O que al tratarse de un crecimiento muy rápido, con frecuencia toma tiempo adaptarse a las nuevas dimensiones, por lo que hay momentos en los que uno se siente torpe, se tropieza y se le caen las cosas.
Decir también que empezarán a salir vellos en diferentes partes del cuerpo, especialmente en el pubis y las axilas, que en los hombres empezará a haber emisiones de semen durante el sueño y en las mujeres crecerán los senos y llegará la menstruación.
Pero también es muy importante hablar de las emociones e inquietudes que estos cambios despiertan. Finalmente, todo lo que sucede en esta etapa sucede por primera vez y, además, todos los individuos tienen un ritmo distinto de desarrollo. Es decir, es probable que nuestros hijos sean de los primeros en desarrollarse y que eso los haga sentirse diferentes a sus compañeros o incómodos. O que si son de los más pequeños, se pregunten cuándo les sucederá a ellos lo que todos los demás ya están viviendo, o si acaso significa que no cambiarán.
Las nuevas formas que toma el cuerpo y la comparación con los compañeros generan dudas sobre la apariencia que tendrán al final y sobre si es normal lo que están viviendo. Por lo que reafirmarles que su cuerpo está bien como es y que no tiene que parecerse al de nadie ni tener una figura específica (más alto, más delgado, con la cintura o los músculos más marcados) contribuye a que se sientan más seguros.

Lo que no se dice
Hablar de sexualidad con los hijos no es sólo sentarse un día a explicarles los cambios de la pubertad o cómo se da un embarazo (que dicho sea de paso, con las nuevas tecnologías para la reproducción asistida es cada día más complejo). Existen muchas ocasiones en las que surgen dudas espontáneas a las que es conveniente responder en su momento, en lugar de evadirlas para que se les olvide o responder que ya lo entenderán cuando sean mayores. Y, al mismo tiempo, con los silencios, las reacciones y nuestras propias acciones estamos mandando constantes mensajes acerca de la sexualidad, el cuerpo y lo que se espera de un hombre y de una mujer.
Vale la pena analizar si estamos transmitiendo lo que realmente queremos que aprendan al respecto o si nuestras actitudes y acciones les dicen algo distinto a lo que deseamos, pues muchas veces lo que no se dice es lo que se queda más grabado.
La manera que se tenga de vivir la sexualidad y las decisiones que se tomen al respecto en etapas posteriores tienen mucho que ver con la seguridad, la idea que se tiene de sí mismo y del derecho a respetar sus propios sentimientos, necesidades y a poner límites.
Por eso, es importante contar con información que ayude a entender el proceso que se vive y a sentirse cómodo con el propio cuerpo, así como abordar las emociones e inquietudes que van surgiendo respecto al cuerpo y las relaciones con los demás.

¿Sabía que..?
- La pubertad suele presentarse entre los 9 y los 13 años, a veces un poco antes o un poco después.
- Existen casos de pubertad prematura, especialmente en las mujeres, en los que el desarrollo inicia antes de los 8 años.
- El principal signo del inicio de la pubertad en las mujeres es el crecimiento de los senos y en los hombres el aumento del tamaño de los testículos.

fuente/impre.com/

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