Archive for Noviembre, 2009

20 Nov

Los 10 lugares mejores para tener sexo

Los lugares ideales para mantener sexo, aemás de la cama, son aquellos que reúnen adrenalina, sorpresa y sexo salvaje.

Lo dice un estudio realizado en Estados Unidos, para el que preguntaron a hombres y mujeres por el lugar en el que han vivido sus máximas experiencias de placer. Eligieron estos:

1. Escaleras de un edificio: Las mejores son las escaleras de emergencia de los edificios grandes de oficinas y hoteles. Son más oscuras, no son visitadas, no hay cámaras y dan sensación de peligro.

2. Coche: Si llueve, se empañan los cristales y no se ve nada de quién y qué se hace dentro. Pero si lo gusta el riesgo, un día sin lluvia, por la noche o a la luz del sol, en una calle o un lugar apartado.

3. Piscina: Tener sexo en una piscina puede ser uno de los momentos más eróticos. La lubricación aumenta y la fricción en el agua facilita el orgasmo en ambos. El único inconvenientees que el condón y el agua no se llevan y el preservativo puede salirse.

4. Cine: Por la oscuridad, los sonidos y la privacidad de las últimas filas, si no es un estreno. Las mejores sesiones, las del horario matutino o muy tarde, cuando el cine esté vacío, o en una película aburrida.

5. Autobús: En un viaje largo, en los asentos del fondo y si no hay mucha gente, claro, o los que hay están dormidos.

6. Probadores: Sobre todo los probadores mixtos o en los que apenas divide una pequeña puerta, son los ideales para tener sexo mientras decenas de mujeres y hombres se prueban prendas. Hay espejo, espacio, asiento, luz y peligro.

7. Parque: Tener sexo al aire libre da oxígeno a la relación. Si hay muchos árboles, uno se puede esconder e los paseantes.

8. Baño de un bar: o de las discotecas, donde hay música demasiado alta, desorden y no se sabe si alguien va o viene.

9. Mar: Un sitio apropiado para el vaivén del sexo. En una playa tranquila, no muy llena de gente. Se puede aparentar que se disfruta del mar abrazados.

10. Cualquier rincón: Al final, el mejor lugar será el que se te ocurra espontáneamente, el que desarrolle tu imaginación, el que permita pasarlo bien y con la adrenalina por delante.

Esto es lo que dicen los consultados por el estudio, pero les falta, por ejemplo, el baño de un avión o de un tren y la oficina, donde se pasan muchas horas.

/blogs.20minutos.es/

16 Nov

Una nueva ‘viagra femenina’ dispara el deseo sexual

■El fármaco, de momento, sólo se utiliza en ensayos clínicos.
■Los expertos creen que en el futuro podría ser una terapia eficaz para este trastorno.

Las mujeres con la libido baja están de enhorabuena. Un fármaco -pensado originalmente como antidepresivo- es eficaz para despertarles otra vez los instintos sexuales.

Los estudios que ha realizado la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) y la Universidad de Ottawa en Canadá, respaldan la utilidad de este medicamento, flibanserina, para devolver el deseo a las mujeres, según han indicado durante el Congreso de la Sociedad Europea de Medicina Sexual que se celebra en Lyon (Francia).

Según explica John M. Thorp Jr., responsable norteamericano de estos estudios, ellos fueron los primeros en evaluar una terapia que funcionara a nivel cerebral para aumentar la libido en mujeres con bajo deseo sexual. “La flibanserina era un mal antidepresivo, sin embargo, se observó que aumentaba la libido en animales de laboratorio y seres humanos. Por ello realizamos múltiples ensayos clínicos y las mujeres de nuestros estudios que lo tomaron por un deseo sexual bajo decían sentir mejoras y experiencias sexuales satisfactorias”, añade.

El producto, indican los investigadores, es esencialmente un fármaco similar a la viagra para las mujeres en las que el principal problema sexual es la disminución del deseo, como lo es la disfunción eréctil en los hombres.

Los datos muestran que la prevalencia de este trastorno -conocido médicamente como deseo sexual hipoactivo- afecta a entre el 9% y el 26% de las mujeres sólo en EEUU. La flibanserina en la actualidad se utiliza como un fármaco en el ámbito de la investigación y sólo lo toman mujeres que participan en ensayos clínicos.

100 miligramos al día
Los investigadores reunieron los datos de cuatro ensayos clínicos con flibanserina realizados en Estados Unidos, Canadá y Europa. En ellos participaron un total de 1.946 mujeres premenopáusicas mayores de 18 años que recibieron de forma aleatoria flibanserina o un placebo durante 24 semanas. Las participantes fueron analizadas durante cuatro semanas antes de comenzar el tratamiento y en las cuatro semanas siguientes.

De forma inicial, se utilizaron cuatro dosis diferentes en los ensayos: 25 miligramos dos veces al día, 50 miligramos una vez al día al acostarse, 50 miligramos dos veces al día y 100 miligramos una vez al día al acostarse. Las dosis de 50 miligramos diarios no fueron eficaces pero sí las de 100 miligramos. Por este motivo, los resultados proceden sólo de tres de los cuatro ensayos y están basadas en los 100 miligramos diarios.

Los ensayos midieron los cambios en seis variables sobre las que informaban las mujeres una vez por semana. Incluían el número de encuentros sexuales satisfactorios, una puntuación diaria del deseo, aspectos del funcionamiento sexual femenino, funcionamiento sexual global, alteraciones sexuales y, en concreto, alteraciones de la libido y el deseo.

Los investigadores concluyeron que el tratamiento con 100 miligramos de flibanserina una vez al día se asociaba con mejoras significativas frente al placebo en el número de encuentro sexuales, el deseo sexual, una reducción en el malestar asociado con la disfunción sexual y el funcionamiento sexual global.

“Estos resultados apuntan a una nueva estrategia farmacológica del problema sexual que asola a las mujeres en edad reproductiva y podría ser con el paso del tiempo un tratamiento eficaz sin los efectos secundarios de la terapia de reemplazo de andrógenos, que es el único tratamiento existente en la actualidad”, concluye Thorp.

fuente/elmundo.es

10 Nov

El dilema de la eyaculación femenina

Los científicos no se ponen de acuerdo con respecto de la expulsión de líquido que viven algunas mujeres antes o durante el orgasmo.

El diccionario define eyaculación como: “Emisión rápida y violenta de un líquido, especialmente de semen”, por lo cual, tradicionalmente se ha visto como una función netamente masculina. Así las cosas, suponer la posibilidad de una eyaculación femenina se consideró por años como una barbaridad o, al menos, una distorsión propia del cine porno. Ciertamente, es frecuente en esas películas la escena en que la protagonista expulsa por sus genitales una impresionante cantidad de fluido en pleno clímax, para deleite de los hombres que tienen en ello su mayor fantasía erótica.

La verdad es que no se trata de un truco visual ni de una invención. Entre 6 y 36 por ciento de las mujeres experimentan estas emisiones, de las cuales se sabe desde antaño. En la Antigüedad, Aristóteles las estudió al igual que Hipócrates y Galeno, los padres de la medicina. También da cuenta de ello el milenario Kama Sutra, el libro de aprendizaje de amor y sexo de India. En el siglo XVII, cuando Gaspar Bartholin hizo importantes hallazgos sobre la anatomía de la mujer, el tema volvió a la palestra. En el siglo XIX, el asunto fue visto como señal de perversión, un estigma que Sigmund Freud reafirmó a su manera, al señalar, en su libro Dora, que los llamados “jugos del amor” femeninos eran otra manifestación de la histeria.

Desde los años 40 del siglo XX, los estudiosos del sexo hicieron nuevas aproximaciones, hasta que en 1981 la doctora Beverly Whipple y compañía publicaron sus estudios confirmatorios del Punto G, la proverbial fuente del ardor femenino. La revolución del Punto G, a cuyo estímulo se deberían las emisiones, llevó a retomar el tema, pero a la fecha prevalecen las lagunas y escasean las claridades que las rodean en pleno auge de los estudios sexuales. Su naturaleza permanece tan confusa, que ni siquiera existe un nombre generalmente aceptado para designarlas. Hay quienes admiten que se trata de una eyaculación femenina, mientras que otros se oponen a ello, bajo la razón de que el líquido que expele la mujer no tiene propiedades reproductivas como el semen.

En Francia, uno de los países donde más han surgido estudios al respecto, mentes moderadas optaron por pasar de la discusión sobre si es eyaculación o no, para más bien atacar otros aspectos de la materia, como los sicológicos, que han permanecido descuidados por las investigaciones. Su primera tarea fue, entonces, buscarle un nombre al objeto de su estudio y se decidieron por una alternativa que, además de poética, no se mete en los terrenos de los puristas. Así, resolvieron llamar ‘mujeres manantial’ a las integrantes de esta especial minoría que se debate entre las delicias de un placer que definen como indescriptible y la desazón de sentirse ‘bichos raros’.

Sobre esto último, de entrada, es clave clarificar que no se trata de seres anormales, superdotados o desviados. Una acotación que resulta propicia cuando se descubre que, a lo largo de la historia, como todo lo que se sale de la norma o escapa a la comprensión inmediata, las ‘mujeres manantial’ ha sido vistas como diosas, pero también como brujas o demonios. “Anatómicamente, las ‘mujeres manantial’ no tienen nada que las diferencie de las otras”, recalca el ginecólogo francés Sylvain Mimoun, quien dilucida el tema en su reciente libro Ce que les Femmes Préférent (Lo que las mujeres prefieren).

En ese texto, él también explica que la condición de ‘mujer manantial’ no es definitiva ni se guía por características fijas. Así, mientras que unas descubren que lo son desde su primera relación sexual, otras lo hacen muy tarde. Hay quienes experimentan emisiones en todas sus relaciones, contra las que las tienen ocasionalmente o una sola vez en sus vidas.

Lo que sí tienen en común todas las ‘mujeres manantial’, es la vergüenza y la sensación de suciedad que sintieron la primera vez que, por sorpresa, además, experimentaron su particular flujo, de acuerdo con una encuesta realizada por la revista francesa Psychologies. Una explicación al respecto la dio en esa misma publicación el terapeuta sexual Alain Héril, quien asegura que por la falta de información sobre la cuestión, ellas creyeron que se estaban orinando. Lo malo es que no pocas retienen en adelante la expulsión, lo que, a su vez, las priva de sentir placer. Muchas veces, de otra parte, las ‘mujeres manantial’ no hablan con nadie de lo que les pasa, con lo cual, refuerzan el tabú del que son objeto.

Sin embargo, cuenta Héril, también hay ‘mujeres manantial’ que adoptan una actitud positiva y serena cuando descubren su condición sobre si no son muy sensibles a los tabúes. Ello llevará a algunas a buscar que la experiencia se repita en sus siguientes encuentros sexuales. Otra clase de mujer, que el experto califica como ‘más fálica’, amará poder manifestar su placer como un hombre.

Y a propósito de los hombres: ¿cómo ven ellos a las ‘mujeres manantial’? Para comprender sus diversas reacciones, hay que recordar que de acuerdo con las representaciones colectivas relativas al género, el hombre es el que penetra y expulsa, mientras que la líbido femenina es misteriosa e interior. De repente, con la eyaculación femenina, un término y una función hasta ahora reservada al varón, se le atribuye al sexo opuesto, frente a lo cual Héril agrega: “Las ‘mujeres manantial’ fascinan y perturban, porque con ellas las fronteras de género se vuelven confusas”. En ese orden de ideas, ciertos hombres le tienen miedo a esa sexualidad desbordada, bruta, casi animal. No son raros los que las toman a mal, porque les parece que los están despojando de una parte de su virilidad. Otros, en cambio, ven las emisiones de las ‘mujeres manantial’ como una recompensa, y se alegran de ver a su pareja expresar tal placer.

Un placer que, al decir de una ‘mujer manantial’ entrevistada por Psychologies “es una plenitud absoluta, una sensación que no se parece en nada a todo lo que yo había sentido antes”. En efecto, para Sylvain Mimoun, es muy probable que el placer arrecie en la eyaculación femenina, porque a las sensaciones físicas se agrega la felicidad de experimentarlas y compartirlas con la pareja.

La tardanza con que se le reconoció a la mujer su derecho al placer, es una de las causas por las cuales las ‘mujeres manantial’ son aún una minoría, pero, de acuerdo con Héril, todas pueden llegar a serlo. En ese campo, una de las propuestas más exitosas es la de la periodista y feminista Deborah Sundahl, autora del best-seller y video didáctico Todo sobre el Punto G y la eyaculación femenina, en los cuales enseña ejercicios de la zona pélvica y técnicas de relajación para llegar a estas emisiones. Antes de hacerlo, Héril advierte la importancia de tomarlo como una búsqueda de autoconocimiento y de renovación de las fuentes del disfrute, mas no como una obligación o un entrenamiento para una carrera de sexo. “No hay una jerarquía del orgasmo. Uno no es mejor que otro. Lo que cuenta es estar conectadas con las propias emociones”, concluye.

(revistafucsia.com)

10 Nov

Tantra más allá del placer

Mujeres complacidas, hombres multiorgásmicos sexo durante horas, estos son algunos de los resultados que deja el tantra.

El éxtasis total se puede alcanzar con el Tantra. En su búsqueda de la energía cósmica, esta filosofía espiritualidad el sexo, lo convierte en un acto sagrado guiado mentalmente por la excitación que hace que la zona genital hacia el cerebro a través de la columna vertebral; una experiencia conciente que va más allá del placer.

La propuesta del Tantra es que el ser humano experimente la divinidad de la creación en cada acto de su vida. En contraste son ciertas doctrinas que proclaman el cuerpo como fuente de pecado y obstáculo para la realización espiritual, el tántrico considera su cuerpo como un medio de vivenciar esa divinidad, por eso, uno de los principales aspectos del Tantra y uno de los más conocidos en Occidente es la visión que tiene del sexo.

Tantra para principiantes

Éstas son lagunas de las recomendaciones del ritual tántrico para las parejas que buscan iniciarse en la práctica sexual sacralizada:

En el sexo tántrico los amantes se desvisten lentamente, respiran suave e intensamente y se miran a los ojos. Comparten un ritual previo, como bañarse juntos, intercambiar regalos, darse un masaje corporal, bailar, chuparse los dedos o pintar el cuerpo de su amante.

Durante el encuentro, las luces permanecen prendidas o algunas cortinas abiertas para poder contemplarse. Los amantes purifican y preparan físicamente sus cuerpos y crean un espacio sagrado adornado con telas, flores, velas y aromatizan con esencias o inciensos.

1. Contempla el cuerpo de tu pareja:
Siéntate cara a cara con tu pareja. Respira profundo y pon tus manos sobre las rodillas con las palmas hacia arriba. Mira a tu pareja a los ojos y piensa que éstos son “la ventana del alma” de tu amante.

2. Armonicen la respiración:
Recuéstate sobre su lado izquierdo junto a tu pareja, es decir, en posición fetal, los dos mirando a la misma dirección. El que se sienta más tenso puede adoptar la posición interna.Cierren los ojos y relájense. Cada uno debe concentrase en su propia respiración y cuando estén listos pueden fijar su atención en la respiración. Ahora si pueden sincronizar su respiración, tomando aire a tiempo, manteniéndolo y luego exhalándolo a la vez. La práctica se repite durante cinco o diez minutos.

3. Dos cuerpos en uno:
Recuéstense sobre la espalda en un espacio amplio, pies con pies. Doblen sus rodillas e intercalen sus piernas, formando un solo cuerpo con la cabeza en el extremo. Permanezcan inmóviles en esta posición mientras concentran su atención en el propio cuerpo, de la cabeza a los pies. Cada uno debe separar la sensación de su cuerpo del de su pareja.

Luego cada uno empieza a notar le cuerpo del otro, imaginándolo como parte suya, interioricen esta visión de los dos formando un solo ser y permanezcan así quince minutos. Una vez perfeccionado este ejercicio pueden abrasarse frente a frente, labios con labios, vientre con vientre, creando un continua flujo de energía que circula por la figura ovalada que forman sus torsos. Imaginen que su cuerpo físico, personalidad y toda individualidad se ha desvanecido dejando sólo el flujo de energía. Concentrándose en ese flujo de energía.

fuente/revistafucsia.com/

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