Archive for the 'General' Category

29 Ene

Hoteles por horas para romper la monotonía sexual de la pareja

Muy populares en Francia o México, están surgiendo poco a poco a las afueras de las grandes ciudades.

Cada habitación suele tener su propio garaje para, en caso de infidelidad, evitar ser descubiertos casualmente.

Decidieron hacer el amor contemplando románticos las estrellas desde las sábanas a través de la abertura del techo de la habitación del hotel mientras en la pantalla plana frente a la cama dos actrices jugaban con un hombre depilado y bien dotado.

Roberto y Silvia podrían haber optado por retozar en el jacuzzi con hidromasaje, en botar sobre una cama de agua o chapotear en una pequeña piscina con cascada y vegetación tropical.

Roberto:

‹ “Me quiso dar una sorpresa. Yo no sabía a dónde ibamos mientras nos alejábamos de Madrid por la carretera de Barcelona. Había reservado la suite del hotel Zouk. Por fuera el sitio es muy frío, pero todo cambia cuando entras. Nos lo pasamos en grande, aunque no me quiso decir cuánto le había costado” ›

El regalo no le salió barato a Silvia, a pesar de haber alquilado la habitación por unas horas. En total 450 euros.

A Roberto le llamó la atención el servicio de habitaciones:

‹ “Había dos cartas. Una, la tradicional, con comida como carnes, pescados y mariscos. Y otra con todo tipo de juguetes eróticos. Optamos por la segunda.” ›

GARAJE PRIVADO

Este tipo de hoteles, muy populares en países como Francia o México, donde en algunos casos junto al hotel por horas la misma cadena tiene el hotel tradicional, están poco a poco surgiendo a las afueras de las grandes ciudades españolas.

Permiten guardar el coche a salvo de miradas ajenas, no vaya a ser que alguien lo reconozca por casualidad. De hecho, en algunos la entrada al cuarto es el garaje: se aparca y se suben unas escaleritas que llevan a la habitación.

En México, por ejemplo, una de las peculiaridades que más suelen llamar la atención es que una vez se sale de la habitación ya no se puede volver a entrar. Una pareja –o trío– puede estar todo el tiempo que quiera dentro, pero si salen se da por supuesto que han terminado lo que vinieron a hacer y ya se arregla la habitación para el siguiente.

Pero no es del gusto de todo el mundo. A María no le gustó tanto la experiencia. Pasar la noche allí fue idea de su novio.

‹ “Para mí resultó demasiado frío. Un poco forzado, aunque me gustó la decoración de las habitaciones” ›

Siempre se puede hacer gratis el amor mirando las estrellas tirados en el campo, aunque luego haya que quitarse las espigas.

fuente/periodistadigital.com/

22 Ene

El “facebook sexual”, boom en el mundo

Permite a los internautas comentar en qué ciudad tuvieron sexo la última vez, si lo hicieron en un auto, un sofá, al aire libre u otro lugar, entre otras opciones. Tiene casi 70.000 usuarios y es furor

Una especia de “Facebook sexual” está siendo furor en el mundo desde que comenzó a funcionar en la web en octubre del año pasado y ya tiene casi 70.000 usuarios que aprovechan para contar cómo y dónde fue su última relación sexual.

El sitio llamado “I Just Made Love” permite a los internautas comentar en qué ciudad tuvieron sexo la últimas vez, en qué lugar (auto, sofá, cama, aire libre), en qué posición, qué hicieron, si están satisfechos o no, solos o con otra persona y un montón de variables más que elevan un nivel más esto que las redes sociales hacen tan bien: contar lo que uno hace a cada minuto.

Según publicó el diario Clarín, en base a los datos que aportan los usuarios, el lugar preferido para mantener relaciones sexuales es el sofá (74%), seguido por lugares al aire libre (23,3%), el automóvil (1,8%) y el barco (0,7 por ciento). Además, es en Japón y en Brasil donde más se usa preservativo, 47,3% y 44,5% respectivamente.

fuente/infobae.com/

13 Ene

Sexo y desenfreno en la mazmorra con la novia de tu amigo

Madrid ofrece lugares para experimentar lo prohibido.

Lo que siempre quiso saber sobre los locales de intercambio de parejas y nunca se atrevió a preguntar.

Suenan las doce de un sábado cuando Belén, de 35 años, y Nacho, de 38, descienden nerviosos las empinadas escaleras de un oscuro callejón madrileño hacia una amplia puerta negra como la brea en cuyo centro resplandece una mirilla en forma de ojo de pez.

Les sigue otra pareja a pocos metros. No se conocen… todavía.

Presionan el timbre. Detectan movimiento al otro lado de la mirilla, pero nadie les pide santo y seña. No hace falta.

‘Momentos’, un local de intercambio de parejas, está algo escondido por Doctor Esquerdo, pero no es clandestino. No es apto para mentes conservadoras, pero sí para aquellas que busquen nuevas sensaciones corporales.

Y es que empiezas tomando un chupito y puedes terminar compartiendo cama con dos parejas –o tres–, haciéndole una felación a un desconocido –o a dos–, sudando en el jacuzzi con el chico de otra o la mujer de otro, azotando a una sumisa o a un sumiso en la mazmorra o tomando un vodka con naranja con el torso desnudo en la barra del bar. Cuestión de gustos.

“UN ALICIENTE PARA LA RELACIÓN”

Belén y Nacho están dentro. Pagan 30 euros en la entrada, lo que les da derecho a dos consumiciones. Dejan los abrigos y piden la bebida. Ron con coca cola, ella; con whiski para él.

Observan a su alrededor. Varias parejas conversan animadamente. Otras bailan y algunas se besan y se manosean.

Se acerca Eva, relaciones públicas del local.

–¿Es vuestra primera vez aquí? –pregunta.
–Sí. –contesta Belén.
–Yo ya he venido una vez. –apunta Nacho.
–Te noto cohibida. –le explica Belén con voz conciliadora–. Tranquila. Aquí no se hace nada que no quieras. Ante todo hay respeto.

Belén toma la mano de su pareja, con quien lleva más de 2 años. Es la primera vez que acude a un ‘club de ocio naturista swinger’.

“Queríamos darle un aliciente a la relación. Se estaba estancado”, comparte la joven, recepcionista en un hotel de Madrid.

EL JACUZZI Y LA MAZMORRA

Y el ‘aliciente sexual-sentimental’ que se han buscado consiste en visitar un local con muchos pasillos y salas donde dar rienda suelta a la pasión, al sexo y a la exploración de otros cuerpos. Eva invita a la pareja a unos chupitos y les guía por el bar. Belén observa y se siente observada mientras que Nacho habla con Eva.

En la primera sala, la más grande, se congregan varias personas. Conversan y beben. A la derecha, el plato fuerte del ‘Momentos’.

“La mazmorra es lo que más éxito tiene. No os creáis que vienen más hombres que mujeres. Qué va. A las tías les encanta dar con la fusta y eso pone muy cachondo al personal”, explica la relaciones públicas.

Y añade que:

“Aquí se montan unas colas de impresión cuando alguien viene a jugar con las cadenitas y con el látigo”

Un hombre mayor completamente desnudo se cruza con ellos en la entrada de la cueva. Se alegra al ver caras nuevas. “Os lo vais a pasar fenomenal”.

Continúan el recorrido hasta llegar a un jacuzzi. Una pareja hace el amor entre burbujas ajena a todas las miradas. Como las cuatro personas que gimen e intercambian fluídos en la cama redonda de un cuarto con ventilador.

EL PACK DEL SEXO

En recepción te entregan unas sandalias, unas sábanas y una toalla. Hay que ser rápido. Un hábito solidario para el uso y disfrute de todos. No es justo ocupar durante demasiado tiempo todos los espacios. Belén tropieza en una esquina con una chica arrodillada frente a un hombre. Pide disculpas y pregunta si existe algún lugar donde disfrutar a solas de tu pareja.

“Sí”, responde Eva mientras les dirige a una sala con una camilla de masajes. “Aquí podéis cerrar la puerta y nadie os molesta”

Los baños están perfectamente equipados y aseados y disponen de ducha fría y caliente, gel de baño y condones.

EL CUARTO OSCURO Y LA PISCINA

Nacho y Belén continúan su paseo solos por el local hasta que desenbocan en el cuarto oscuro. Como su nombre indica, no se ve nada. O casi nada.

“Mola bastante porque no sabes quién te está tocando ni a quién estás tocando”, comenta Belén.

Para empezar, intercambian besos y abrazos con Juan y Patricia, de Alcobendas. Juegan con ventaja. Los han fichado al entrar y han ido directamente a por ellos. En la habitación de al lado, un trío se rinde a los placeres más profundos del sexo untado en aceite corporal.

Y en la piscina grande, una pareja hace el amor mientras que cuatro hombres y una chica ejercen de ‘voyeurs’ a través de una vitrina. Se masturban individual y colectivamente.

“YO TERMINO CON JUAN”

Juan y Patricia proponen terminar la noche compartiéndolo todo en la cama redonda, a la vista de todos. Belén se niega. Nacho duda.

‹ “Yo tengo que terminar siempre con Juan. Si vengo aquí es porque él me lo pide. Pero yo solo quiero follar con él.” ›

Lo mismo le ocurre a Sandra, que ha venido acompañada de su marido, Pablo:

‹ “La verdad es que este rollo nos va bastante. Solo se vive una vez y hay que disfrutar. No estamos haciendo nada malo. A mí me gusta el juego de la seducción. Ver que mi chico se pone cachondo si me tocan otros tíos. U otras tías…”

fuente/periodistadigital.com/

07 Ene

Ellos quieren más

El 86% de los españoles, hombres y mujeres, dice estar satisfecho con sus relaciones sexuales, pero a ellos les gustaría tenerlas con más frecuencia.

Los españoles aseguran estar satisfechos con su vida sexual, aunque los varones dicen que les gustaría mantener relaciones con más frecuencia. Eso es lo que declara el 88 por ciento de los hombres y el 84 por ciento de las mujeres que han participado en la primera encuesta nacional sobre salud sexual realizada por el Ministerio de Sanidad y para la que han sido entrevistadas 9.850 personas mayores de 16 años. El 86 por ciento ha asegurado que se siente «muy satisfecho» o «bastante satisfecho» con su actividad sexual.

En vista de las respuestas de los encuestados, lo aconsejable para disfrutar de una gratificante vida sexual es buscarse una pareja estable. El 42 por ciento de los hombres y el 38 por ciento de las mujeres en esa situación dicen sentirse muy satisfechos con su relación sexual. Los encuentros esporádicos no resultan tan agradables, según la encuesta, y sólo son «muy satisfactorios» para el 33 por ciento de los hombres y para el 32 por ciento de las mujeres.

En cuanto a la edad de iniciación, la encuesta confirma lo que se presumía: a menos años más precocidad. Como media, los españoles se inician en el sexo entre los 17 y los 18 años, aunque en las generaciones más jóvenes esa edad se adelanta, sobre todo entre las chicas, en dos o tres años, a los 15 años. Los chicos suelen perder la virginidad con parejas esporádicas, el 46 por ciento; las chicas prefieren esperar una relación estable, así sucede en el 87 por ciento de los casos.

En términos generales, el sexo resulta un elemento «muy importante» para el desarrollo vital. Eso es lo que afirma el 77 por ciento de los varones, un porcentaje que aumenta en el tramo de edad que va entre los 25 y los 54 años. El 62 por ciento de las mujeres piensa igual. Tan trascendental resulta que quizá por ello los hombres están dispuestos a pagar por él tan a menudo, porque la encuesta del Ministerio revela que la tercera parte, exactamente el 32 por ciento, ha intercambiado sexo por dinero en alguna ocasión. El porcentaje de mujeres que lo ha hecho se queda en un insignificante 0,3 por ciento.

Para un 5 por ciento de las mujeres el sexo está unido a experiencias traumáticas, abusos sexuales o violaciones, un porcentaje que en el caso de los hombres desciende hasta el 1,7 por ciento.

En cuanto a la información de la que disponen sobre sexualidad, el 72 por ciento de los varones considera que es buena o muy buena, así como el 68 por ciento de las mujeres. Después de las madres y los padres, la fuente de información preferida por los encuestados es el colegio y, por este orden, el personal sanitario y las amistades. En líneas generales, las mujeres demandan más información. Seis de cada diez mujeres necesitan saber más sobre métodos anticonceptivos, sin embargo, los hombres se muestran más preocupados por cómo prevenir las infecciones de transmisión sexual. Y, a pesar de esa preocupación, el 40 por ciento de los encuestados reconoce que no usó ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual y el 22 por ciento de los varones sigue sin hacerlo con sus parejas ocasionales.

El condón es el método anticonceptivo más utilizado por los españoles y a él ha recurrido alguna vez el 90 por ciento de los encuestados.

Sólo el 2 por ciento de las mujeres encuestadas declara haber tomado alguna vez la «píldora del día siguiente».

¿Está satisfecho con su vida sexual?

Un tercio de la población está «muy satisfecha» con su vida sexual. El 54% de los hombres y el 52% de las mujeres dicen estar «bastante satisfechos». En términos generales, el porcentaje de satisfacción es del 86%.

¿Con qué frecuencia tiene sexo?

El 35% mantiene relaciones sexuales cada dos o tres días; el 31%, una vez a la semana.

¿Con qué edad tuvo su primera relación sexual?

Los hombres inician sus relaciones sexuales antes que las mujeres, aunque en ambos casos la edad más frecuente está entre los 17 y los 18.

¿Alguna vez ha pagado por sexo?

Un 32% de los hombres ha pagado al menos una vez en su vida por tener relaciones sexuales.

¿Ha sufrido abusos sexuales o violaciones?

El 5% de las mujeres declara haber sufrido abusos sexuales y violaciones.

¿Qué métodos anticonceptivos utiliza?

El 90% de los encuestados ha utilizado el preservativo. En parejas estables también es el más frecuente, seguido de la píldora. El 2% de las encuestadas ha tomado la píldora poscoital.

¿Dispone de suficiente información sexual?

La mitad de hombres y mujeres valora como «buena» la información sobre sexualidad. Ellas piden más información sobre anticonceptivos, ellos, sobre prevención de enfermedades.

¿En algún momento se ha sentido preocupado por su vida sexual?

Sólo el 25% lo admite.

fuente/.lne.es/

29 Dic

El 86% de los españoles está muy o bastante satisfecho con sus relaciones sexuales

El 88% de los españoles dice sentirse muy o bastante satisfecho con sus relaciones sexuales (en su sentido más amplio) así como el 84% de las mujeres. Este es un dato que se desprende de la primera encuesta nacional sobre salud sexual realizada por el Ministerio de Sanidad y Política Social.

Los hombres están satisfechos pero les gustaría sexo con más frecuenciaAunque ambos grupos se encuentran satisfechos en gran medida, los hombres matizan que les gustaría tener relaciones sexuales con más frecuencia, según ese estudio basado en casi 10.000 entrevistas realizadas a personas mayores de 16 años repartidos por casi 800 municipios de toda España.

La encuesta resalta la idea de que la sexualidad es considerada por la población general como un aspecto central de la vida. En este sentido, el 77% de los hombres manifiesta que la sexualidad es muy o bastante importante en su vida (entre los 25 y 54 años), y lo mismo opina el 62% de las mujeres. Según los resultados de la encuesta, más del 80% de los encuestados opina que la sexualidad es necesaria para el equilibrio personal de los individuos.

La primera vez

Sobre el inicio de las relaciones sexuales, la encuesta revela que, globalmente, los hombres inician sus relaciones (entendidas éstas más allá del coito) más temprano que las mujeres. Así, la edad media para los varones se sitúa en los 17-18 años, seguido del tramo de edad entre los 15 y 16 años. En el caso de las mujeres, también se inician mayoritariamente entre los 17 y 18 años, aunque la segunda edad de inicio es más tardía que en los hombres: entre los 21 y 25 años.

Cerca del 40% no utilizó protección en su primera relación sexualHay diferencias significativas entre hombres y mujeres en el inicio de las relaciones sexuales con una pareja estable u ocasional. Mientras que en el 85,6% de las mujeres sus primeras relaciones son con su pareja estable, ese porcentaje sólo es del 46% en los hombres. Estos datos parecen indicar que persiste un modelo en el que las chicas ponen mayor carga emocional que los chicos, para los la experiencia tiene un carácter menos relacional

De forma mayoritaria, las primeras relaciones sexuales en ambos colectivos están relacionadas con besos y caricias (para el 87% de los hombres y el 89% de las mujeres).

En lo referente al uso de métodos de prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazos, hay que destacar que cerca del 40% del total de los encuestados señala que no usó ningún tipo de protección en su primera relación sexual para prevenir un embarazo. El 25% de los que no utilizó método alguno lo hizo por no ser necesario debido al tipo de práctica.

Prevención…

Entre los métodos de prevención más utilizados destaca el preservativo masculino (es el más empleado para el 90% de las personas consultadas), tanto en las parejas estables como en las ocasionales, aunque en las parejas estables su uso es más frecuente para prevenir embarazos que ITS. No obstante, llama la atención que en el caso de las parejas ocasionales, el 22% de los hombres y el 19% de las mujeres dice no haber utilizado método alguno para prevenir infecciones como el VIH o la hepatitis.

En el caso de las parejas estables, menos del 70% de las y los jóvenes refiere utilizar siempre protección para evitar un embarazo y alrededor del 7% nunca la utiliza. Además, menos del 2% de las jóvenes manifiesta usar la anticoncepción de urgencia.

… E información

En cuanto a la información de la que disponen sobre sexualidad, el 72% de los hombres considera que es buena o muy buena, así como el 68% de las mujeres. Después de las madres y padres, la fuente de información preferida por los encuestados es el profesorado en el colegio (así lo manifiesta el 20,1% de los hombres y el 14% de las mujeres). A continuación se situarían el personal sanitario y las amistades.

El 70% de los españoles cree que su formación sexual es buena o muy buenaSegún la encuesta, las mujeres demandan más información que los hombres en líneas generales. A la pregunta sobre de qué temas les hubiera gustado recibir más información, el 62% de las mujeres señala en primer lugar los métodos anticonceptivos, así como el 53% de los hombres que, sin embargo, colocan en primer lugar la información para prevenir infecciones de transmisión sexual (56%).

Un 25% de las mujeres y los hombres se han sentido alguna vez preocupados por su vida sexual, pero se diferencian en los motivos de preocupación. Los hombres señalan la falta de pareja y de experiencia sexual, mientras que para las mujeres son la pérdida del deseo sexual, la falta de experiencia y el miedo al embarazo.

fuente/20minutos.es/

17 Dic

Sexo para todos los gustos en ‘Dragon Age: Origins’

Basta con ver el tráiler de ‘Dragon Age: Origins’ para darse cuenta de lo que nos espera al embarcarnos en una aventura de tales dimensiones. El popular videojuego, desarrollado por BioWare y distribuido por Electronic Arts, fue lanzado el pasado mes para la PlayStation 3, la Xbox 360 y Windows. El juego comienza dándonos la opción de elegir a uno de entre los diferentes personajes con los que contamos para desarrollar la trama. Así, podremos optar por ser humanos, elfos o enanos para poner a prueba nuestras capacidades.

Habilidad, estrategia, intuición… Tendremos que desplegar todas nuestras armas para desenvolvernos en una aventura fantástica que se parece más al mundo real de lo que muchos padres quisieran. Y es que ‘Dragon Age: Origins’ no sólo es un videojuego donde abundan las luchas y ríos de sangre sino también las relaciones sexuales entre los personajes con los que se interactúa. Aunque la aparición de relaciones homosexuales en algunas escenas ha creado cierta polémica, lo cierto es que la recomendación de la carátula deja claro que el juego está orientado a los adultos.

Ray Muzika, director general de BioWare, señalaba en una rueda de prensa: “los juegos ya permiten plantear relaciones que pueden causar cierto impacto sobre las personas. Y eso es bueno, eso es muy saludable. No queremos ser demasiado obvios en nuestro contenido, pero tampoco ser tímidos a la hora de mostrar emociones de una forma realista”. En Dragon Age: Origins, las relaciones sexuales que nuestro personaje pueda llegar a tener dependerán de la forma que voluntariamente queramos interactuar tanto con otros hombres o mujeres, por lo que “ni se prohíbe ni se obliga a nada”. Un concepto muy realista de un videojuego.

fuente/zonadigital.excite.es/

10 Dic

Prostitución masculina: Siempre listos

Cuando los varones ejercen la prostitución hasta el lenguaje se modifica: ellos no cargan con el estigma que se imprime en los cuerpos de mujeres y travestis. Para nombrarlos basta el eufemismo de taxi-boy o escort, motes que parecieran otorgar un estatus diferente a la mercantilización del cuerpo. Además, la calle parece ser cada vez menos su lugar, reemplazada por el sistema de contactos vía Internet que conducen directamente a departamentos privados que protegen de la persecución policial. Convertidos en objetos de consumo de otros varones que se suponen heterosexuales –por estar casados, por ejemplo–, los protagonistas hablan de lo que consideran su trabajo y las normas que lo rigen en este principio de siglo donde el mayor valor podría resumirse en una palabra: versatilidad.

En una entrevista, Christopher Isherwood recordaba la candidez con la que un muchacho una vez le confesó: “Soy homosexual por motivos económicos”. Una manera curiosa de justificar su sexualidad y de exponerla como gaje del oficio. Que el muchacho dijera “homosexual” en lugar de “taxi-boy” (o de la palabra que nombraba a la prostitución masculina en Berlín en la década de 1920) no implica tanto pensar la clase social como variable psicológica, sino más bien la sexualidad como variable de clase. “Me hice homosexual para dejar de ser pobre”, parece querer decirle el muchacho al escritor. Y es esa ambivalencia entre lo proletario y lo sexual lo que convierte al cuerpo en mercancía y medio de producción simultáneamente.

“Yo genero dinero con mi cuerpo. Yo soy mi propia PYME”, dice sin rodeos Juan Cruz, uno de los casi doscientos chicos que venden sus servicios sexuales en Soytuyo.com, la página de acompañantes masculinos más grande de la Argentina. Pero ¿qué pasa cuando el sexo y el trabajo son una y la misma cosa? ¿Y cuánto hay de trabajo en la prostitución, y cuánto de sexualidad administrada?

Se sabe que la prostitución masculina, a diferencia de la femenina, incurre mucho menos en el fenómeno del proxenetismo y el tráfico de personas, y en este sentido tiende a ser más voluntaria. “Mucho menos institucionalizada que la femenina, parece carecer de los aires de fatalidad irreversible que impregnan míticamente la condición de prostituta”, dice Néstor Perlongher en La prostitución masculina, libro que escribió a mediados de la década del ’80, luego de estudiar de cerca (bien de cerca) la prostitución callejera en la ciudad de San Pablo. Quizá por eso, también, la prostitución masculina es mucho más ignorada, como se trasluce en el hecho de que casi no haya estudios sobre el tema en la Argentina, en contraste con lo que sucede con la prostitución de mujeres y travestis, objetos frecuentes de investigaciones, ya sea por el fenómeno de la trata o por la exclusión social que sufren las travestis.

Estudios realizados en México y España acaso puedan ayudar a echar un poco de luz sobre lo que ocurre en estas pampas. Según una investigación que difundió el año pasado la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), centrada en la prostitución masculina y su relación con el turismo, se sabe que la mayoría de los hombres que ejercen la prostitución en ese país son menores de 30 años, provienen de estratos socioeconómicos bajos, cuentan con poca formación académica y suelen prostituirse por períodos más o menos cortos o de manera esporádica. La investigación también reveló que entre los trabajadores sexuales no se detectó una mayor incidencia de infecciones de transmisión sexual que en el resto de la población, lo que parece entrar en contradicción con un estudio realizado en 2006 por la Fundación Triángulo en Madrid, que dio como resultado que el 19,8 por ciento de los hombres que practican la prostitución en esa ciudad y se hacen el test del VIH son seropositivos (entre las mujeres trabajadoras, sólo el 0,8 por ciento resultó tener VIH). En ambos casos, la totalidad de los consultados afirmó “ejercer la prostitución por voluntad propia”. Lo que demuestra el escaso protagonismo que la explotación sexual tiene entre los hombres.

Pero si algo cambió de aquella prostitución callejera y semiclandestina que Perlongher describía en su libro; de aquellos chongos que se jactaban de ser heterosexuales frente a locas que buscaban encamarse con tipos cuya heterosexualidad no se viera por ello cuestionada, es la virtual desaparición de la calle como lugar de reclutamiento. “Los chicos de la calle son taxis. Esa es la diferencia. Taxi es el chico de la calle que no tiene estructura. Que no tiene departamento, ni ropa ni perfumes y, en algunos casos, ni celular siquiera. Si vos cobrás 100 dólares o 300 pesos, tenés que valerlos. No podés cobrar 300 pesos estando en la calle, cagado de frío, o si hace calor, con olor a transpiración en la ropa.” No en vano Juan Cruz se define como “escort”, término que en inglés significa acompañante y que se ha impuesto en un mercado que se ha ido globalizando como todo. De ahí que Internet y el auge del turismo que, mal que mal y crisis financiera mediante, Buenos Aires sigue disfrutando, hayan permitido que el negocio alcanzara un estatuto diferente. No en vano los chicos que solían pavonearse en la típica esquina de Santa Fe y Pueyrredón, o en la calle Marcelo T. de Alvear, reductos de la prostitución masculina en la década del ’90, hoy apenas se cuentan con los dedos de una mano.

Costos y Beneficios

“Hoy si no tenés departamento propio, estás muy limitado laboralmente, porque casi el 80 por ciento de la gente que consume escorts masculinos son tipos casados que se cuidan de ir a telos y que, por razones obvias, no pueden llevarte a su casa”, dice Ariel, 32 años. El, que hace diez que trabaja y que en Soytuyo.com se presenta como “súper completo” (léase sexualmente versátil), recuerda que en aquellos tiempos Internet casi no era un recurso y todo se manejaba con publicidad en los diarios. “Yo empecé en un departamento privado, medio de casualidad. Antes trabajaba en una empresa como administrativo, pero en un momento dado hicieron reducción de personal y caí en la volteada. Al poco tiempo, vi un aviso en el diario en donde buscaban chicos deportistas, con buena presencia, para trabajar en un departamento. Llamé, concerté una entrevista y al otro día ya estaba trabajando.”

Ariel tiene buenos recuerdos de esa época, sobre todo por la rapidez con la que ganó el dinero que le permitió, un año más tarde, abrir su propio departamento. “Nunca había cobrado por sexo, ni siquiera tenía la fantasía. Era un ambiente tranquilo, había varios chicos y el departamento funcionaba con dos turnos (yo siempre estaba de día). Nos presentábamos de a uno, en ropa interior, y el cliente se quedaba con el que más le gustaba. El trabajo era muy bueno porque la tarifa por una hora de sexo era de 100 pesos, que equivalía a 100 dólares. Y te estoy hablando de una época en la que un sueldo de administrativo era de 700 u 800 pesos, lo que a fin de mes hacía una gran diferencia.” Esto, por supuesto, más allá del porcentaje que siempre se queda el dueño del departamento por cada servicio y que oscila entre el 50 y el 60 por ciento de lo que se cobra. “No me molestaba trabajar a porcentaje –aclara Ariel–, porque salvo que tengas tu propia empresa todo el mundo trabaja a porcentaje. Cualquiera que trabaja por un sueldo trabaja por un porcentaje de las ganancias. Y con esto pasa lo mismo. Trabajar a porcentaje es la realidad de cualquier trabajo.”

Diferente es el caso de Claudio (24 años), que luego de abandonar su casa familiar por las peleas cada vez más violentas que tenía con su padre, vivió y trabajó durante dos años en un departamento privado del barrio de Recoleta. “Lo que tiene de desventajoso trabajar en un departamento es que suelen segmentarse los turnos y, por ende, las tarifas. Más allá de la competencia que se genera con los demás chicos, hay muchos clientes que toman el servicio mínimo, que es de 20 minutos, y de ahí a vos te quedan sólo 30 o 40 pesos. Si a eso le sumás el hecho de tener que pasar casi todo el día encerrado, condición que tienen los chicos que, además de trabajar, viven en los privados porque no tienen otro lugar a dónde ir, a la larga sentís que te están explotando un poco. Pero a mí no me quedaba otra, y me aguanté estar ahí hasta que con otros dos chicos decidimos irnos a vivir a una pensión e independizarnos.”

Los costos de trabajar de manera independiente no son, a diferencia de lo que se puede pensar, para nada onerosos. Publicar en una página como Soytuyo.com o Revistaratones.com (la otra página de referencia) cuesta cien pesos por mes. Una inversión que se recupera casi de inmediato, si se tiene en cuenta que cualquiera de los chicos que publican allí sus fotos y su número de celular (a diferencia de quienes aparecen publicados con teléfonos de línea, lo que es signo de que se trata de departamentos privados) hoy por hoy cobran, como mínimo, ciento cincuenta pesos. La alta visibilidad que proveen estas páginas y la mayor seguridad que supone contratar un escort a través de Internet (es requisito para inscribirse que el modelo le provea a la empresa sus datos personales) contribuyen a que la prostitución masculina, durante tanto tiempo asociada con la delincuencia, se repliegue cada vez más al ámbito privado. De ahí que esta forma de prostitución, a diferencia de lo que ocurre en el caso de las travestis, esté prácticamente exenta del acoso policial; el cual, en la mayoría de los casos, se ampara en anacrónicos códigos de faltas que penalizan las formas de prostitución que suponen un desafío “contra la moralidad pública y las buenas costumbres”. Básicamente, la prostitución callejera: la prostitución que con su carácter nómade y cuentapropista busca eludir los mecanismos de chantaje con los que la misma policía forma parte del negocio.

Recursos humanos

Nada más lejano, entonces, que ese temor y temblor que constreñía décadas atrás a los homosexuales en sus incursiones furtivas a los bajos fondos; esa tentación del crimen y la sangre que en otro tiempo hechizaba a los clientes locas (“La loca es la suela del zapato del chongo”, cita por allí Perlongher), y sobre la que Guy Hocquenghem ironizaba una vez cuando se refería a la reacción que tuvo un gordo amanerado cuando le informaron que el muchacho con el que quería acostarse acababa de asesinar a su anterior cliente: “Yo no soy celoso”.

Si le creemos a Juan José Sebreli cuando dice que “el taxi-boy es el heredero transfigurado, en tiempos del capitalismo tardío, del mítico chongo”, hoy podría decirse que el escort es el heredero transfigurado del taxi-boy en tiempos en que el machismo y la pose heterosexual (la virilidad como valor de cambio) tiende a diluirse en el igualitarismo gay y en lo participativo que un trabajador sexual puede ser en el servicio que brinda. De hecho, basta echar una ojeada a los perfiles de Internet para advertir que “participativo” es la palabra que más se repite. Término cuyos alcances nunca están del todo claros (¿significa que besa? ¿Que da besos de lengua? ¿Que abraza? ¿Que accede a una charla poscoito?) y que más allá de cómo se materialice en la cama después, denota una horizontalidad que pretende hacer creer que el escort en cuestión reúne lo mejor de un gay y lo mejor de un hétero.

“Yo no tomo Viagra, lo mío es mecánico. Los que toman Viagra son los heterosexuales”, asegura Juan Cruz, mientras comenta que la mayoría de sus clientes son tipos casados o con novia. “Hay muchos tipos héteros en el mercado. Yo me animaría a decir que son alrededor del cincuenta por ciento de los chicos que publican. Y lo digo con conocimiento de causa, porque a lo largo de los años he hecho muchos combinados (en la jerga, “hacer un combinado” es trabajar con otro escort). Una vez, un cliente quería ver cómo me cogía otro. El pibe nos recibió en su departamento con la pija parada. Se bajó el jean y ya la tenía dura. Y yo dije: ‘Chau, éste es hétero’. Y me dijo: ‘Ponete en cuatro en la cama y yo te la pongo’. El único contacto que tuvimos fue ése. ¡Ni siquiera me agarraba de la cintura el flaco! Así estuvimos una hora. Decí que no fumo, porque si no me podría haber prendido un cigarrillo mientras el otro hacía lo suyo.”

Algo que Perlongher sugiere en La prostitución masculina es que pagarle a un hombre por sexo no significa lo mismo para un gay que para un tipo casado. “En la microcultura gay (son varios los motivos por los que este libro acusa el paso del tiempo), es considerado desprestigiante el hecho de pagar a un miché (taxi-boy en Brasil). Ello expresaría –se argumenta entre dimes y diretes– la decadencia homosexual en términos de valor erótico: devaluado su cuerpo a través de los años, precisaría compensar con dinero esa pérdida.” A este lugar común del narcisismo homosexual, se le suma el hecho de que el ligue entre los gays funcione, habitualmente, como una búsqueda de eficacia y economía que implica la maximización del “rendimiento” (a través del número de partenaires y de orgasmos) y la minimización del “costo” (tiempo invertido en la búsqueda y riesgo de sufrir rechazos). Por eso, la solución para muchos gays, sobre todo mayores, forma parte del problema: si contratar los servicios de un taxi-boy implica pagar el precio de su juventud y asumir la herida narcisista que conlleva hacerlo, supone también ahorrarse la posibilidad del rechazo y los contratiempos de la búsqueda de sexo.

Eso, siempre y cuando del otro lado haya lo que Juan Cruz menciona como la principal de sus virtudes: profesionalismo. “Nunca me cuesta hacer mi trabajo porque yo pienso en verde. Me suena el celular y para mí es billete. No me importa quién está del otro lado, porque lo que importa es la plata. Eso es lo que me excita: el dinero. También la adrenalina de no saber quién te toca. Por más que quien venga sea un viejo gordo y feo, no importa: yo soy profesional y no hace falta que me guste porque no pienso con la pija, sino con la cabeza. Y si bien no diría que me siento orgulloso, sí me halaga que alguien me llame y concrete conmigo. Pensá que la página de Internet es como un menú abierto y vos ahí tenés todos los platos. Y no comen solamente los viejos, come todo el mundo. La idea de que el que paga es porque no puede levantarse a nadie para mí no tiene sustento. El que paga es porque puede hacerlo y porque le resulta más práctico. ¿O vos te pensás que un tipo casado va a ir a una discoteca gay o va a andar dando vueltas por la calle para ver si se levanta a un chico? ¿Qué mejor que fijarse en Internet y elegir el que más le gusta? Además, el cliente sabe que no lo vas a joder porque es tu laburo, y que tampoco lo vas a histeriquear como tanta otra gente.”

Un leve revoltijo

“A veces estoy cogiendo y estoy pensando qué voy a comer a la noche o qué cosas tengo que comprar en el supermercado”, dice Ariel intentando graficar lo que Gore Vidal expresó, más elegantemente, en la siguiente frase: “La erección no tiene conciencia”. Un dato fisiológico que en el caso de los escorts bien puede ser un don o una coartada (después de todo, ¿importa que hayan o no tomado Viagra?), y en cuya carnadura (¿o carnedura habría que decir?) la prostitución masculina sigue erigiendo, invariablemente, su estrategia de marketing. Así, todo parece seguir girando alrededor del pene. Desde las fotos que no escatiman maniobras de photoshop en las páginas de Internet hasta la ausencia casi total de modelos que se promocionen como pasivos. “Mirá, la verdad es que no salen mucho los modelos que son solamente pasivos. Nosotros teníamos uno pero no nos funcionó. Los clientes buscan activos o activos pasivos”, dice por teléfono el recepcionista de un departamento privado que no duda en rechazar el ofrecimiento –fingido– de un chico que se presenta como “sólo pasivo”.

No extraña, pues, que entre tanto chongo metrobisexual que puede verse en Internet siga siendo moneda corriente esa “seducción histérica en torno a las compuertas del ano” de la que hablaba Perlongher. Más allá de que la principal divisa de cambio hoy sea “lo completo” como sinónimo de versátil: esa lógica sexualmente multifuncional, típicamente gay, que no sólo hace pensar que el sexo puede ser más divertido así, sino que arrastra a cuanto activo y pasivo se demuestre intransigente en su rol a una suerte de limbo reaccionario.

“Nunca digo que no. Si me llaman seis en un día, los atiendo a los seis. Si total son diez minutos”, dice Juan Cruz, con tono enigmático, para enseguida explicarse: “El asunto es que el cliente acabe. Una vez que acabó, ya está, se terminó la magia. Y no hace falta que le diga nada. Acabamos y yo me voy a duchar, y si el otro no se va a duchar, cuando salgo del baño ya se está vistiendo.”

Para entonces, el dinero ya pasó de un bolsillo a otro, y lo único que ha cambiado en la habitación es un leve revoltijo que ha quedado en las sábanas.

fuente/sentidog.com

01 Dic

Claves para descubrir el Punto G masculino

Aunque muchas aún no lo saben, los hombres también cuentan con esta zona de placer. Acá, algunos consejos de cómo encontrarlo.

SANTIAGO, noviembre 27.- Al hablar del punto G masculino, nos referimos a la próstata. Una glándula del tamaño aproximado de una nuez, que los hombres tienen en el interior de su vientre, bajo la vejiga, que aporta una buena parte del contenido líquido del semen en cada eyaculación.
¿Es fácil localizar el punto G de los ellos?

Puede accederse a la próstata a través del ano. Introduciendo un dedo cubierto con un condón lubricado, y traspasando el esfínter anal, se llega al recto.

A unos cuatro o cinco centímetros de profundidad, en su pared anterior (la que mira al pene) se encuentra un abultamiento como de un centímetro de espesor que se corresponde con la próstata. Al explorarlo con el dedo se percibe que dicha glándula parece estar dividida en dos lóbulos, los cuales están separados por una línea central que se encuentra orientada verticalmente.

¡Ese es el llamado punto G masculino!

La próstata tiene terminaciones nerviosas que si se estimulan con una suave caricia, pueden provocar una erección. Sin embargo, eso no significa que el hombre esté psicológica y sexualmente excitado. Es una reacción refleja medular sin mayor contenido erótico.

Naturalmente, si una pareja ya se encuentra manteniendo un encuentro íntimo y él tiene una erección, con ese suave masaje puede conseguirse que la rigidez del pene se haga más firme. Lo que unido al estímulo que supone el propio dedo sobre el esfínter anal (rico en esas mismas terminaciones nerviosas), puede ocasionar un incremento del placer erótico del hombre.

A los hombres se les puede proporcionar más placer o uno diferente acariciándoles la zona anal y la próstata.

Tenga en cuenta
Cualquier masaje, suave o intenso que se haga en la próstata debe realizarse con sumo cuidado. Habitualmente esos frotes se realizan desde la periferia hasta la zona central. Exprimiendo la próstata de esa manera se puede conseguir la expulsión del líquido prostático similar al del semen.

Estos masajes se practican en las consultas urológicas y se emplean para analizar el líquido prostático. Pero la secreción que producen no se parece a una eyaculación propiamente dicha porque tiene un carácter más bien rezumante que de expulsión a presión.

Otra cosa, totalmente distinta es lo que sucede cuando se estimula simultáneamente al pene (sea por el procedimiento que sea) y a la próstata (que incluye siempre la estimulación del esfínter anal). En ese caso, se suman las sensaciones que se le proporciona al pene y la que se ocasiona en el esfínter del ano al intentar estimular la próstata. Y como resultado de eso, los hombres encuentran en esa actividad un valor sensorial añadido.

Existen ocasiones en las que el hombre se encuentra muy excitado y es posible que el masaje desencadene una contracción del músculo que rodea a la próstata, con lo que el líquido prostático se proyectará al exterior a presión, como sucede en las eyaculaciones.

También es posible que tales contracciones despierten de un modo reflejo las del resto de los músculos genitales masculinos (deferente, vesículas seminales, recto, pene) y estimulen el reflejo eyaculatorio completo. Dado que tales contracciones musculares suelen vivirse como muy placenteras, él podrá sentir sensaciones próximas al orgasmo o un orgasmo completo, según las circunstancias. Recuerde que no siempre es así… No se puede confundir eyaculación con orgasmo. La primera puede acontecer sin la segunda.

No todos son iguales

Es verdad que la sensación producida por el masaje de la próstata puede ser distinta a la de un orgasmo obtenido mediante el simple estimulo del pene. Y esa diferencia está dada probablemente (es un tema que aún no está suficientemente estudiado) por la intromisión ocasionada por el dedo que se encuentra introducido en el ano.

En definitiva, a los hombres se les puede proporcionar más placer o un placer diferente acariciándoles la zona anal y la próstata. Sólo en contadas situaciones la sola estimulación de su punto G ocasiona orgasmos.

fuente/terra.cl/

01 Dic

Los españoles son cada vez más desinhibidos en la cama

Gran encuesta Interviú

(ncd).- La revista Interviú ha publicado esta una gran encuesta con los nuevos gustos sexuales de los españoles. Algún adelanto: la mitad ve cine porno en pareja y las amas de casa son las que más jadean.

Los datos recogidos en el estudio apuntan que los españoles son cada vez más desinhibidos en la cama. Cada vez se compran más consoladores y vibradores… y si se compran… se usan.

¿Sabían que el 33´3% de los baleares piensan constantemente el sexo? ¿que el 15´7% de los estudiantes no se lo quitan de la cabeza y que el 9´5% de los mayores de 45 años sólo piensan en lo único?

Juguetes eróticos

Hay que quitarse la idea de que en un sex shop sólo hay salas oscuras y cabinas de cine X. Los nuevos sex shop ofrecen “artilugios” para ellos y cada vez más para ellas, charlas sobre sexo… de ahí que las mejores compradoras sean las amas de casa (60%). Hay que destacar que el 60´5% de los catalanes ha entrado alguna vez en uno y que, por comunidades, los que más “pican” son los canarios.

Punto G masculino

Lo que más les pone a ellos es un estimulador de Punto G masculino. En el primer mes que lleva en el mercado ya ha alcanzado la venta de 400 unidades… Es un masajeador prostático. Los que lo han usado cuentan que se consiguen potentes y continuados orgasmos no eyaculatorios, y sólo cuesta 65 euros.

Tangas de perlas

Aparecieron en la serie “Sexo en Nueva York” y las mujeres españolas acudieron en masa a hacerse con un ejemplar. Llevarlo puesto asegura caminar con garbo, ya que el hilo de perlas acaricia la zona clitorial.

¿Saben que el 30´2% de las parejas utilizan un consolador? ¿que el 20% de las amas de casa han usado un juguete a solas? ¿y que el 20´8% de las parejas usa el anillo vibrador?

Nueve semanas y media

Seguro que muchos han jugado alguna vez a ser Mickey Rourke y Kim Basinger en la famosa película. No son los únicos: el 40% de los españoles han utilizado alguna vez alimentos como parte del juego sexual. Los más jóvenes son los más glotones: la mitad confiesa comerse todo lo que pueden mientras practican sexo, y los alimentos más comunes para este tipo de “escenas” son las frutas y verduras, las cremas, natas, los yogures y las mermeladas.

Dale que te pego

Las pervesiones se las guardan unos pocos. Sólo el 2´5% confiesa practicar actos sadomasoquistas y algunos menos afirman travestirse (los que más, los navarros). Los más bestias en este aspecto son los habitantes de baleares (13%), los aragoneses (11´5%) y los cántabros (8´3%)

Sexo @

Desde que se inventó Internet… el sexo ha cambiado: los jubilados y los jóvenes están enganchados a la Red de redes y muchos de ellos visitan webs porno (el 33´3% de los jubilados) y practican cibersexo (el 18´6% de los jóvenes)

Sí, sí, siiiiiiiiiii

Casi la mitad de las españolas jadean en la cama, y para esto da igual la edad: el 43% de las amas de casa gimen que es un escándalo.

¿Sabían que además al 73´3% de los madrileños les pone que les digan guarrerías?

fuente7noticiascadadia.com

01 Dic

Alejandra Maglietti: mi debilidad es el cibersexo

“Me desnudo para la cámara web y hago un mini show privado eligiendo las mejores posiciones y la mejor luz” ha confesado.

Alejandra Maglietti, ex chica Doritos y ex conejita Playboy, dice que su cuerpo comparte las altas temperaturas de su Formosa natal. “Antes, cuando era más chica me hacía la muy difícil, pero ahora que ya tengo más experiencia y conozco un poco más de la vida encaro todo más fácil” afirma con desparpajo sin miedo a entrar en escabrosos detalles de su vida sexual.

“Es que en Formosa hace muuucho calor” dice; “la verdad es que empezás a transpirar especialmente en verano que es la mejor época para el sexo, la temperatura te vas poniendo cachonda”. Y con esta entradilla nos esperamos más y más detalles

Más sobre…
Alejandra Maglietti Cibersexo Desnuda Medioteca “La tecnología es mi aliada en el sexo. Me desnudo para la cámara web y hago un mini show privado eligiendo las mejores posiciones y la mejor luz, la verdad el cibersexo está muy bueno, pero es mejor tenerte al lado”.

Sobre sus gustos sexuales afirma sin pestañear: “No, sexo en el auto no se puede, en Formosa se pone como una sauna”.

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