20 Nov

Los 10 lugares mejores para tener sexo

Los lugares ideales para mantener sexo, aemás de la cama, son aquellos que reúnen adrenalina, sorpresa y sexo salvaje.

Lo dice un estudio realizado en Estados Unidos, para el que preguntaron a hombres y mujeres por el lugar en el que han vivido sus máximas experiencias de placer. Eligieron estos:

1. Escaleras de un edificio: Las mejores son las escaleras de emergencia de los edificios grandes de oficinas y hoteles. Son más oscuras, no son visitadas, no hay cámaras y dan sensación de peligro.

2. Coche: Si llueve, se empañan los cristales y no se ve nada de quién y qué se hace dentro. Pero si lo gusta el riesgo, un día sin lluvia, por la noche o a la luz del sol, en una calle o un lugar apartado.

3. Piscina: Tener sexo en una piscina puede ser uno de los momentos más eróticos. La lubricación aumenta y la fricción en el agua facilita el orgasmo en ambos. El único inconvenientees que el condón y el agua no se llevan y el preservativo puede salirse.

4. Cine: Por la oscuridad, los sonidos y la privacidad de las últimas filas, si no es un estreno. Las mejores sesiones, las del horario matutino o muy tarde, cuando el cine esté vacío, o en una película aburrida.

5. Autobús: En un viaje largo, en los asentos del fondo y si no hay mucha gente, claro, o los que hay están dormidos.

6. Probadores: Sobre todo los probadores mixtos o en los que apenas divide una pequeña puerta, son los ideales para tener sexo mientras decenas de mujeres y hombres se prueban prendas. Hay espejo, espacio, asiento, luz y peligro.

7. Parque: Tener sexo al aire libre da oxígeno a la relación. Si hay muchos árboles, uno se puede esconder e los paseantes.

8. Baño de un bar: o de las discotecas, donde hay música demasiado alta, desorden y no se sabe si alguien va o viene.

9. Mar: Un sitio apropiado para el vaivén del sexo. En una playa tranquila, no muy llena de gente. Se puede aparentar que se disfruta del mar abrazados.

10. Cualquier rincón: Al final, el mejor lugar será el que se te ocurra espontáneamente, el que desarrolle tu imaginación, el que permita pasarlo bien y con la adrenalina por delante.

Esto es lo que dicen los consultados por el estudio, pero les falta, por ejemplo, el baño de un avión o de un tren y la oficina, donde se pasan muchas horas.

/blogs.20minutos.es/


16 Nov

Una nueva ‘viagra femenina’ dispara el deseo sexual

■El fármaco, de momento, sólo se utiliza en ensayos clínicos.
■Los expertos creen que en el futuro podría ser una terapia eficaz para este trastorno.

Las mujeres con la libido baja están de enhorabuena. Un fármaco -pensado originalmente como antidepresivo- es eficaz para despertarles otra vez los instintos sexuales.

Los estudios que ha realizado la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) y la Universidad de Ottawa en Canadá, respaldan la utilidad de este medicamento, flibanserina, para devolver el deseo a las mujeres, según han indicado durante el Congreso de la Sociedad Europea de Medicina Sexual que se celebra en Lyon (Francia).

Según explica John M. Thorp Jr., responsable norteamericano de estos estudios, ellos fueron los primeros en evaluar una terapia que funcionara a nivel cerebral para aumentar la libido en mujeres con bajo deseo sexual. “La flibanserina era un mal antidepresivo, sin embargo, se observó que aumentaba la libido en animales de laboratorio y seres humanos. Por ello realizamos múltiples ensayos clínicos y las mujeres de nuestros estudios que lo tomaron por un deseo sexual bajo decían sentir mejoras y experiencias sexuales satisfactorias”, añade.

El producto, indican los investigadores, es esencialmente un fármaco similar a la viagra para las mujeres en las que el principal problema sexual es la disminución del deseo, como lo es la disfunción eréctil en los hombres.

Los datos muestran que la prevalencia de este trastorno -conocido médicamente como deseo sexual hipoactivo- afecta a entre el 9% y el 26% de las mujeres sólo en EEUU. La flibanserina en la actualidad se utiliza como un fármaco en el ámbito de la investigación y sólo lo toman mujeres que participan en ensayos clínicos.

100 miligramos al día
Los investigadores reunieron los datos de cuatro ensayos clínicos con flibanserina realizados en Estados Unidos, Canadá y Europa. En ellos participaron un total de 1.946 mujeres premenopáusicas mayores de 18 años que recibieron de forma aleatoria flibanserina o un placebo durante 24 semanas. Las participantes fueron analizadas durante cuatro semanas antes de comenzar el tratamiento y en las cuatro semanas siguientes.

De forma inicial, se utilizaron cuatro dosis diferentes en los ensayos: 25 miligramos dos veces al día, 50 miligramos una vez al día al acostarse, 50 miligramos dos veces al día y 100 miligramos una vez al día al acostarse. Las dosis de 50 miligramos diarios no fueron eficaces pero sí las de 100 miligramos. Por este motivo, los resultados proceden sólo de tres de los cuatro ensayos y están basadas en los 100 miligramos diarios.

Los ensayos midieron los cambios en seis variables sobre las que informaban las mujeres una vez por semana. Incluían el número de encuentros sexuales satisfactorios, una puntuación diaria del deseo, aspectos del funcionamiento sexual femenino, funcionamiento sexual global, alteraciones sexuales y, en concreto, alteraciones de la libido y el deseo.

Los investigadores concluyeron que el tratamiento con 100 miligramos de flibanserina una vez al día se asociaba con mejoras significativas frente al placebo en el número de encuentro sexuales, el deseo sexual, una reducción en el malestar asociado con la disfunción sexual y el funcionamiento sexual global.

“Estos resultados apuntan a una nueva estrategia farmacológica del problema sexual que asola a las mujeres en edad reproductiva y podría ser con el paso del tiempo un tratamiento eficaz sin los efectos secundarios de la terapia de reemplazo de andrógenos, que es el único tratamiento existente en la actualidad”, concluye Thorp.

fuente/elmundo.es


10 Nov

El dilema de la eyaculación femenina

Los científicos no se ponen de acuerdo con respecto de la expulsión de líquido que viven algunas mujeres antes o durante el orgasmo.

El diccionario define eyaculación como: “Emisión rápida y violenta de un líquido, especialmente de semen”, por lo cual, tradicionalmente se ha visto como una función netamente masculina. Así las cosas, suponer la posibilidad de una eyaculación femenina se consideró por años como una barbaridad o, al menos, una distorsión propia del cine porno. Ciertamente, es frecuente en esas películas la escena en que la protagonista expulsa por sus genitales una impresionante cantidad de fluido en pleno clímax, para deleite de los hombres que tienen en ello su mayor fantasía erótica.

La verdad es que no se trata de un truco visual ni de una invención. Entre 6 y 36 por ciento de las mujeres experimentan estas emisiones, de las cuales se sabe desde antaño. En la Antigüedad, Aristóteles las estudió al igual que Hipócrates y Galeno, los padres de la medicina. También da cuenta de ello el milenario Kama Sutra, el libro de aprendizaje de amor y sexo de India. En el siglo XVII, cuando Gaspar Bartholin hizo importantes hallazgos sobre la anatomía de la mujer, el tema volvió a la palestra. En el siglo XIX, el asunto fue visto como señal de perversión, un estigma que Sigmund Freud reafirmó a su manera, al señalar, en su libro Dora, que los llamados “jugos del amor” femeninos eran otra manifestación de la histeria.

Desde los años 40 del siglo XX, los estudiosos del sexo hicieron nuevas aproximaciones, hasta que en 1981 la doctora Beverly Whipple y compañía publicaron sus estudios confirmatorios del Punto G, la proverbial fuente del ardor femenino. La revolución del Punto G, a cuyo estímulo se deberían las emisiones, llevó a retomar el tema, pero a la fecha prevalecen las lagunas y escasean las claridades que las rodean en pleno auge de los estudios sexuales. Su naturaleza permanece tan confusa, que ni siquiera existe un nombre generalmente aceptado para designarlas. Hay quienes admiten que se trata de una eyaculación femenina, mientras que otros se oponen a ello, bajo la razón de que el líquido que expele la mujer no tiene propiedades reproductivas como el semen.

En Francia, uno de los países donde más han surgido estudios al respecto, mentes moderadas optaron por pasar de la discusión sobre si es eyaculación o no, para más bien atacar otros aspectos de la materia, como los sicológicos, que han permanecido descuidados por las investigaciones. Su primera tarea fue, entonces, buscarle un nombre al objeto de su estudio y se decidieron por una alternativa que, además de poética, no se mete en los terrenos de los puristas. Así, resolvieron llamar ‘mujeres manantial’ a las integrantes de esta especial minoría que se debate entre las delicias de un placer que definen como indescriptible y la desazón de sentirse ‘bichos raros’.

Sobre esto último, de entrada, es clave clarificar que no se trata de seres anormales, superdotados o desviados. Una acotación que resulta propicia cuando se descubre que, a lo largo de la historia, como todo lo que se sale de la norma o escapa a la comprensión inmediata, las ‘mujeres manantial’ ha sido vistas como diosas, pero también como brujas o demonios. “Anatómicamente, las ‘mujeres manantial’ no tienen nada que las diferencie de las otras”, recalca el ginecólogo francés Sylvain Mimoun, quien dilucida el tema en su reciente libro Ce que les Femmes Préférent (Lo que las mujeres prefieren).

En ese texto, él también explica que la condición de ‘mujer manantial’ no es definitiva ni se guía por características fijas. Así, mientras que unas descubren que lo son desde su primera relación sexual, otras lo hacen muy tarde. Hay quienes experimentan emisiones en todas sus relaciones, contra las que las tienen ocasionalmente o una sola vez en sus vidas.

Lo que sí tienen en común todas las ‘mujeres manantial’, es la vergüenza y la sensación de suciedad que sintieron la primera vez que, por sorpresa, además, experimentaron su particular flujo, de acuerdo con una encuesta realizada por la revista francesa Psychologies. Una explicación al respecto la dio en esa misma publicación el terapeuta sexual Alain Héril, quien asegura que por la falta de información sobre la cuestión, ellas creyeron que se estaban orinando. Lo malo es que no pocas retienen en adelante la expulsión, lo que, a su vez, las priva de sentir placer. Muchas veces, de otra parte, las ‘mujeres manantial’ no hablan con nadie de lo que les pasa, con lo cual, refuerzan el tabú del que son objeto.

Sin embargo, cuenta Héril, también hay ‘mujeres manantial’ que adoptan una actitud positiva y serena cuando descubren su condición sobre si no son muy sensibles a los tabúes. Ello llevará a algunas a buscar que la experiencia se repita en sus siguientes encuentros sexuales. Otra clase de mujer, que el experto califica como ‘más fálica’, amará poder manifestar su placer como un hombre.

Y a propósito de los hombres: ¿cómo ven ellos a las ‘mujeres manantial’? Para comprender sus diversas reacciones, hay que recordar que de acuerdo con las representaciones colectivas relativas al género, el hombre es el que penetra y expulsa, mientras que la líbido femenina es misteriosa e interior. De repente, con la eyaculación femenina, un término y una función hasta ahora reservada al varón, se le atribuye al sexo opuesto, frente a lo cual Héril agrega: “Las ‘mujeres manantial’ fascinan y perturban, porque con ellas las fronteras de género se vuelven confusas”. En ese orden de ideas, ciertos hombres le tienen miedo a esa sexualidad desbordada, bruta, casi animal. No son raros los que las toman a mal, porque les parece que los están despojando de una parte de su virilidad. Otros, en cambio, ven las emisiones de las ‘mujeres manantial’ como una recompensa, y se alegran de ver a su pareja expresar tal placer.

Un placer que, al decir de una ‘mujer manantial’ entrevistada por Psychologies “es una plenitud absoluta, una sensación que no se parece en nada a todo lo que yo había sentido antes”. En efecto, para Sylvain Mimoun, es muy probable que el placer arrecie en la eyaculación femenina, porque a las sensaciones físicas se agrega la felicidad de experimentarlas y compartirlas con la pareja.

La tardanza con que se le reconoció a la mujer su derecho al placer, es una de las causas por las cuales las ‘mujeres manantial’ son aún una minoría, pero, de acuerdo con Héril, todas pueden llegar a serlo. En ese campo, una de las propuestas más exitosas es la de la periodista y feminista Deborah Sundahl, autora del best-seller y video didáctico Todo sobre el Punto G y la eyaculación femenina, en los cuales enseña ejercicios de la zona pélvica y técnicas de relajación para llegar a estas emisiones. Antes de hacerlo, Héril advierte la importancia de tomarlo como una búsqueda de autoconocimiento y de renovación de las fuentes del disfrute, mas no como una obligación o un entrenamiento para una carrera de sexo. “No hay una jerarquía del orgasmo. Uno no es mejor que otro. Lo que cuenta es estar conectadas con las propias emociones”, concluye.

(revistafucsia.com)


10 Nov

Tantra más allá del placer

Mujeres complacidas, hombres multiorgásmicos sexo durante horas, estos son algunos de los resultados que deja el tantra.

El éxtasis total se puede alcanzar con el Tantra. En su búsqueda de la energía cósmica, esta filosofía espiritualidad el sexo, lo convierte en un acto sagrado guiado mentalmente por la excitación que hace que la zona genital hacia el cerebro a través de la columna vertebral; una experiencia conciente que va más allá del placer.

La propuesta del Tantra es que el ser humano experimente la divinidad de la creación en cada acto de su vida. En contraste son ciertas doctrinas que proclaman el cuerpo como fuente de pecado y obstáculo para la realización espiritual, el tántrico considera su cuerpo como un medio de vivenciar esa divinidad, por eso, uno de los principales aspectos del Tantra y uno de los más conocidos en Occidente es la visión que tiene del sexo.

Tantra para principiantes

Éstas son lagunas de las recomendaciones del ritual tántrico para las parejas que buscan iniciarse en la práctica sexual sacralizada:

En el sexo tántrico los amantes se desvisten lentamente, respiran suave e intensamente y se miran a los ojos. Comparten un ritual previo, como bañarse juntos, intercambiar regalos, darse un masaje corporal, bailar, chuparse los dedos o pintar el cuerpo de su amante.

Durante el encuentro, las luces permanecen prendidas o algunas cortinas abiertas para poder contemplarse. Los amantes purifican y preparan físicamente sus cuerpos y crean un espacio sagrado adornado con telas, flores, velas y aromatizan con esencias o inciensos.

1. Contempla el cuerpo de tu pareja:
Siéntate cara a cara con tu pareja. Respira profundo y pon tus manos sobre las rodillas con las palmas hacia arriba. Mira a tu pareja a los ojos y piensa que éstos son “la ventana del alma” de tu amante.

2. Armonicen la respiración:
Recuéstate sobre su lado izquierdo junto a tu pareja, es decir, en posición fetal, los dos mirando a la misma dirección. El que se sienta más tenso puede adoptar la posición interna.Cierren los ojos y relájense. Cada uno debe concentrase en su propia respiración y cuando estén listos pueden fijar su atención en la respiración. Ahora si pueden sincronizar su respiración, tomando aire a tiempo, manteniéndolo y luego exhalándolo a la vez. La práctica se repite durante cinco o diez minutos.

3. Dos cuerpos en uno:
Recuéstense sobre la espalda en un espacio amplio, pies con pies. Doblen sus rodillas e intercalen sus piernas, formando un solo cuerpo con la cabeza en el extremo. Permanezcan inmóviles en esta posición mientras concentran su atención en el propio cuerpo, de la cabeza a los pies. Cada uno debe separar la sensación de su cuerpo del de su pareja.

Luego cada uno empieza a notar le cuerpo del otro, imaginándolo como parte suya, interioricen esta visión de los dos formando un solo ser y permanezcan así quince minutos. Una vez perfeccionado este ejercicio pueden abrasarse frente a frente, labios con labios, vientre con vientre, creando un continua flujo de energía que circula por la figura ovalada que forman sus torsos. Imaginen que su cuerpo físico, personalidad y toda individualidad se ha desvanecido dejando sólo el flujo de energía. Concentrándose en ese flujo de energía.

fuente/revistafucsia.com/


29 Oct

Lo que ellas nunca dicen sobre el sexo anal

A mí en lo personal me fascina, me hace sentir salvaje y despierta en mí un lado verdaderamente kinky que en el coito tradicional ni siquiera asoma

Que si a las mujeres nos gusta el sexo anal? Bueno, hay dos mil tabúes alrededor de éste, y al inicio hay temor, duda; más tarde viene el dolor; pero después es el placer más intenso que mujer alguna haya experimentado. Luego sucede como en el vaginal: uno va buscando sus propias formas para llegar al placer a través de esta práctica, con diversas posiciones, diversos juegos y maneras distintas de complacerse y complacer al otro. Y la respuesta es sí, pero depende cómo y con quién.

A mí en lo personal me fascina, me hace sentir salvaje y despierta en mí un lado verdaderamente kinky que en el coito tradicional ni siquiera asoma. Creo que pasa igual con todas las mujeres a las que nos gusta. Somos en cierta manera un poco más libres sexualmente hablando.

Despierta cierta contradicción femenina entre el sometimiento, la fragilidad, pero también el lado salvaje inherente a toda mujer. Claro, como todas mis congéneres que pueden identificarse en este espacio, he tenido experiencias desastrosas, pero también otras dignas de un premio a la mejor entrada por la puerta de atrás.

Yo puedo decir que uno de mis orgasmos más intensos, lo he tenido a través del sexo anal, montada sobre el mientras mi clítoris rozaba su pubis y él tocaba a mi vagina.

Esto no significa que aquellas mujeres que no lo tengan, no lo hayan tenido o no lo piensen tener nunca, no sean dueñas de una vida sexual placentera y feliz. Y son muy respetables las razones de cada uno y una para hacerlo o no. Pero cruzar esa barrera sicológica y física que va del sexo vaginal al anal (con apenas una delgada membrana de diferencia), es ya un gran salto en la vida sexual de una pareja.

Conforme más se lleva a la cama el sexo anal o griego (tengo que visitar Grecia un día de estos para comprobar el por qué de la fama), lo “sucio” de esta práctica tan vilipendiada va desapareciendo. Y a los hombres les encanta, claro está. Ni para qué dudarlo, sólo basta que lo prueben una vez para no quitarlo de su cabeza jamás. Ya se sabe que el esfínter estrecho y las cerraduras pequeñas son las predilectas de los varones. A ellos les encantará que a su chica le guste experimentar con estas diferentes formas de placer. Pero hay que hacerlo siempre porque se quiere y nunca por obligación.

Blanca, mi amiga cuya vida sexual es todo menos nívea, es una gran adicta a éste. Y me ha confesado que hoy prefiere el sexo anal al vaginal (cuando de tener sensaciones intensas se trata), y que sólo le gusta éste último para proveerse de un orgasmo más bien clitoridiano y para lubricarse un poco. Pero lo suyo, lo suyo, lo suyo… Su ciudad favorita es, definitivamente, Detroit.

Si de intensidad y wild sex se trata, ella siempre preferirá el sexo griego. En cambio, tengo otras amigas (la mayoría) que ni por error lo harían o han tenido experiencias realmente traumáticas con éste.

Una tuvo que ir al terapeuta para quitar de su memoria el recuerdo de la única vez que sucedió. Miles de pesos le costó olvidar el numerito hasta que por lo ardiente de sus pláticas para el encargado de su salud mental, me imagino yo, terminó teniendo una relación amorosa y totalmente antiética con él. Tal vez él, tan acomedido, quiso quitarle el mal sabor de boca a la pobre de Constanza. Pero bueno, ésa es otra historia.

Recientemente me enteré de que en Estados Unidos hay una moda entre los jóvenes que hoy utilizan unas pulseras de goma de colores (como las que se usaban en los años 80) para hacerle saber a los chicos, en una fiesta por ejemplo, cuál es el tipo de práctica sexual que prefieren.

Les llaman “sex bracelets”: azul (oral), blanco (beso francés), verde (cunnilingus), rojo (sin preservativo), fluorescente (sexo con juguetes), negra (sexo completo) y morado (anal). Así que si ven a una mujer con decenas de pulseritas de gel multicolores, no es que se haya quedado atrapada en los 80, sino que vaya por Dios, le gusta de todo. Y yo pensaré en comprarme muchas moradas.

El caso es que siempre he pensado que las mujeres que han tenido malas experiencias con el sexo griego, es más bien porque lo han tenido con hombres poco conocedores y poseedores de poco tacto, que sumado al nerviosismo femenino y a la poca excitación, pueden hacer del sexo anal una experiencia verdaderamente terrorífica.

Ahí es donde entran todas las recomendaciones posibles. Porque sí, el sexo anal es placentero, provoca orgasmos todavía más intensos que los vaginales y además si se practica con seguridad y limpieza puede llegar a ser el favorito. Sólo que en el sexo anal, como en todo, hay que comenzar a caminar, antes de correr para que después no haya quien te aguante el paso porque, contrario a lo que pudiera pensarse, la experiencia anal no es tan dolorosa, si se practica correctamente.

Puedo decir también que si alguien ha tenido una mala experiencia alguna vez con el sexo griego, no quiere decir que siempre vaya a ser así. Tal vez influyeron muchas cosas: el momento, la excitación, el tiempo, el deseo o la falta de confianza. Por eso, insto a las mujeres del mundo a que no repriman ese deseo y prueben nuevamente o lo prueben por primera vez. A ellos les encantará, pero créanme, a ustedes mujeres más. Se trata de gozarlo y no de sufrirlo. Claro está, no es una práctica casual y hay que conocer perfectamente ala pareja para llevarla a cabo y lograr placer sin límites.

Recomendaciones para tener en cuenta:

La seguridad es lo principal. El sexo anal deberá ser siempre con preservativo, debido a que el intercambio de fluidos también existe y es más posible que puedan ocurrir desgarres y pequeños sangrados que puedan contagiar de Enfermedades de Transmisión Sexual y sobre todo de VIH. Aunque con una pareja estable, y previos exámenes de salud, el sexo anal sin preservativo es siempre delicioso.

La estimulación es básica también. Una mujer nerviosa, poco excitada, en una situación de estrés, cerrará su esfínter al grado de que ni el aire pueda acceder a sus más oscuros secretos. Por eso hay hombres que son amantes de practicar el “rimming”, “anilingus” o estimulación oral-anal (para llevar a cabo esta práctica hay que tener suma limpieza previa y usar una barrera de látex).

También, la ayuda de los dedos en esta práctica será fundamental. Para ello puedes utilizar un dedal de látex y con suficiente lubricante en él comenzar a tocar la zona para que el esfínter muscular no ofrezca resistencia y se relaje.

Como es una zona con muchas terminales nerviosas el mínimo contacto dará sensaciones diferentes a la mujer, pero a diferencia de la vagina, esta zona no se lubrica por sí misma, por eso hay que utilizar suficiente lubricante (en las sex shops venden muchos que son especial para el sexo griego: más espesos y de mayor duración).

La penetración deberá ser lenta al inicio, después de una suficiente estimulación anal y también vaginal y en un momento de alta excitación. Ella estará lista para eso, sin embargo, no esperamos que nos preguntes: Querida, te molestaría si… No, hay que comenzar a tocar y de acuerdo con las reacciones de ella, entonces sabrás si puede quererlo o no.

Suave y lento al inicio es la clave. Es en esta parte donde viene el primer dolor para ella, sin embargo, cuando el esfínter se dilata, al cabo de unos segundos, el dolor desaparece para dar lugar al placer y a las nuevas sensaciones.

Si es muy doloroso para ella, entonces habrá que retirarse, lubricar o erotizar más. Si comienza a ser placentero (siempre estará acompañado de una pequeña dosis de dolor) entonces tal vez podrías comenzar a incrementar el ritmo y la rapidez. Y entonces pueden innovar con cuantas posiciones sexuales les apetezca. Una vez que se ha dilatado, todo será más fácil y menos doloroso. Incluso el sexo anal salvaje puede llegar a ser realmente excitante para una chica a quien de inicio le parecía doloroso. Pero esta pauta la dará ella. Es correcto que por ahí él pregunte si ella está bien, preguntándole de manera sexy y erótica, si lo que hace le gusta.

Otro punto importante es que nunca debe penetrarse la vagina luego del ano, debido a que puede haber riesgo de contaminar la vagina con flora bacteriana proveniente del recto. En este caso es mejor cambiar el preservativo o lavar el pene.

Como en todo, también puede haber pequeños accidentes en esta práctica, y son muy comunes. Que ninguno de los dos se avergüence. Ya que esto está hecho para dejar salir y no para dejar entrar, por eso es natural, pero para evitarlo en la medida de lo posible lo mejor es hacerse un enema anal unas dos horas antes o lavar el área con agua caliente y un poco de jabón no irritante antes de iniciar el coito, esto porque además el agua tibia puede ayudar a que la zona se relaje.

Sin embargo, con buena limpieza, seguridad y precaución el sexo anal puede ser una de las mejores experiencias para ella y una fantasía realmente húmeda y cumplida para él.

Para mí es como una analogía con los actores de teatro o los músicos: tienes nervios y un poco de temor antes de salir a escena así lo hayas hecho cien veces, y siempre será doloroso al inicio, pero una vez que estás sobre las tablas lo disfrutas con enorme placer, no quieres salirte nunca de allí y quieres repetir una y otra y otra vez.

Y a ustedes chicas: ¿les gusta el sexo anal? ¿Les crea conflicto? ¿Qué recomendaciones harían a los hombres para el juego previo? Y chicos: ¿Qué consejos le darían a otros hombres para practicarlo mejor?

fuente/elcirculorojo.com.mx/


29 Oct

Sexo prohibido = sexo con morbo

Lo prohibido doblemente atraído, eso ya se sabe.

El morbo de que nos pillen o nos puedan ver siempre está ahí. A algunas personas les encanta esto, otras lo utilizan para romper su monotonía sexual, ¿tú qué opinas?.

Sexo prohibido

Los lugares públicos, el uso de juguetes sexuales, poner en práctica alguna fantasía morbosilla es todavía sexo prohibido… Hay muchas opciones para conseguir que la adrenalina corra por las venas de tu chico, también por las tuyas. La razón es tan sencilla como que hacer algo fuera de lo habitual da morbo, sobre todo en lo que se refiere al sexo. “El año pasado, mi novia me metió en el cuarto de baño de su oficina durante la fiesta de Navidad de su empresa. Cerró la puerta, se subió la falda, se agarró a mi cuello, rodeó mi cintura con sus piernas y el resto… ya os lo podéis imaginar. Me temblaban las rodillas por todo: por el peso, por el miedo a que alguien nos pillara y porque jamás la había visto así de transgresora”, dice Manuel, de 27 años.

Trucos sexuales
Si quieres practicar un tipo de sexo prohibido y hacer el amor de forma arriesgada en un cuarto de baño o en cualquier otro lugar inhabitual, te proponemos una postura kamasutra para hacerlo de pie.

Apoya las manos en la pared a la altura de los hombros (como si te estuvieran cacheando) y arquea un poco la espalda para que a tu chico le sea más fácil la penetración. En cuanto hayáis cogido el ritmo, pídele que te meta un dedo en la boca y lámelo. Luego guía poco a poco su mano hacia tu clítoris y cuando estés a punto de llegar al orgasmo, agarráte con fuerza a lo que tengas a mano, el toallero, el lavamanos…

Para muchos chicos, la visión de su pareja vivendo un orgasmo semejante es un recuerdo que jamás se les borrará de la mente. Pero también hay otras formas de practicar un sexo morboso sin necesidad de escoger lugares poco higiénicos. ¿Qué tal un poco de miel por tus muslos (nunca en la vagina) para que la saboree durante un cunnilingus o haceros fotos con una cámara digital o incluso hacer el amor delante de un espejo? Y para las más osadas, nada como sorprenderle con un vibrador. Primero demuéstrale cómo se usa y luego enséñale lo que se siente si se lo pone sobre los testículos. Infalible.

fuente//corrientes.derf.com.ar/


20 Oct

¿Duermes desnudo, con pijama o con ropa interior?

El 56% de los españoles admite que siguen usando los tradicionales pijamas y camisones, según los resultados de una encuesta realizada por el portal de búsqueda de parejas Meetic.

De las más de mil entrevistas, el 36%, sobre todo los solteros, usa ropa interior y sólo el 11% duerme completamente desnudo, según el estudio El arte de dormir.

Yo creo que cuando uno es joven, duerme en bolas; y en cuanto se hace mayor, se pone pijama y camisón, camisetas o ropa interior.

Tengo una amiga que dice que el uso del pijama y el camisón tiene mucho que ver con el bajón de la pasión en la pareja. Y que eso ocurre con la edad.

Mientras leíamos la encuesta, otra amiga mía decía que ella notaba cómo se iba haciendo mayor por las costumbres de su hombre.

Al principio, en la etapa del ardor, dormía desnudo y ella también, y durante mucho tiempo fue así.

Más tarde pasó al boxer y la camiseta, y después de un tiempo, empezó a sentir frío, se colocó el pijama y hasta hoy.

Ella, que odia los pijamas y los camisones siguió una buena temporada durmiendo desnuda, pero como el efecto ya no era el mismo, se instaló en una camiseta y así duerme desde entonces. No pasó por el estadio de la ropa interior, porque le resulta incómodo.

Según la encuesta, pañuelos, libros, el teléfono móvil y la ropa interior llenan las mesillas de noche, seguidos del reproductor de música MP3, anticonceptivos o cigarrillos.

Hay que añadir los juguetes sexuales, que cada vez van siendo más frecuentes en las mesillas.

fuente/blogs.20minutos.es/


16 Oct

El 32% de los españoles admite haber sido infiel durante las vacaciones

Además, un 37% de los encuestados ha roto una relación de pareja después de un viaje en verano

Vacaciones, dicen que se trata del momento perfecto para disfrutar, desinhibirse e incluso encontrar un nuevo amor. Diversión a todas horas, ninguna preocupación laboral e interminables atardeceres se juntan para crear un marco incomparable en el que disfrutar junto a nuestra media naranja.

Pero no siempre es todo tan bonito cuando nos vamos de viaje, pues para muchas parejas supone la prueba de fuego en su relación e incluso el motivo de su ruptura.

Tanto es así, que el 37% de los españoles ha roto una relación sentimental después de las vacaciones, según se desprende de un estudio realizado por www.easyviajar.com, el primer portal de infomediación comercial dedicado al viaje en España.

Motivos como el aburrimiento de pasar todo el día junto a la misma persona, echar de menos a los amigos o la sensación de falta de espacio vital, son las causas más comunes de discusión entre las parejas españolas en vacaciones. Pero el punto más conflictivo lo protagonizan las infidelidades y es que parece ser que “las vacaciones la sangre alteran”.

Uno de cada tres españoles ha echado una canita al aire en vacaciones

El 32% de los españoles asegura haber sido infiel a su pareja durante las vacaciones, al menos una vez en la vida. En este sentido, ellos son más infieles que ellas: según la encuesta realizada por Easyviajar.com, el 36% de los hombres reconoce haber estado con otra pareja que no era la suya durante el verano, frente al 33% de las mujeres que admite haber sido infiel.

Estas cifras guardan bastante relación con las de quienes sospechan una infidelidad por parte de su pareja, ya que el 37% de los encuestados cree haber sido engañado durante las vacaciones. Esta correspondencia se puede explicar quizá por que al tener sospechas decidimos devolver “el favor” o quizá es que Dios los cría y ellos se juntan. Resulta curioso que pese a ser los más infieles, los hombres sean también quienes más desconfían de sus parejas. Concretamente, el 45% de los hombres pone en duda la fidelidad, frente al 35% de las mujeres. Parece que se cumple el dicho, “se cree el ladrón que todos son de su condición”.

Quizás sean estos temores el motivo por el que a casi la mitad de los españoles (48%) no le gusta que su pareja viaje sin ellos.

Las vacaciones han supuesto peleas e incluso rupturas para un 56%

Bien por temas relacionados con infidelidades o al contrario, por pasar demasiado tiempo juntos, el 37% de los españoles asegura que después del verano ha roto su relación sentimental. Un 19% adicional no ha llegado a terminar con su relación, pero asegura que las vacaciones de verano han hecho una brecha enorme en ella, que están intentando solucionar.

Ante una ruptura post-vacacional, ¡pégate unas vacaciones de verdad!

Como alternativa para olvidarse de estos problemas sentimentales, nada mejor que alejarse del entorno cotidiano. Parece ser que una escapada a una playa paradisíaca es la mejor opción para el 38% de los encuestados. Un 32% prefiere tener la mente ocupada visitando una ciudad desconocida en la que poder hacer turismo. A continuación, vemos cómo el 20% de los encuestados apuesta por darle otra oportunidad al amor y embarcarse en un crucero de solteros, para llevar de la mejor manera posible la ruptura.

fuente/noticiascadadia.com/


07 Oct

Sexo oral para ella

El sexo oral por muy trasgresor que pueda parecerle a algunas personas es tan antiguo como el ser humano. Para algunas es la manera más placentera de practicar sexo; otras no lo soportan, algunas ni se lo plantean. Nosotros vamos a hacer algunas recomendaciones para que el sexo oral se convierta en una posibilidad realmente gustosa.

Hoy nos centraremos en lo que técnicamente se llama cunnilingus. La palabra viene del latín cunnus: cuña o vulva, y lingus: lengua; relación de la lengua con la vulva. Se trata dos partes del cuerpo muy sensibles; por lo que en teoría, si no existen interferencias mentales, ni bloqueos, el contacto podría ser muy grato. Aunque no podemos dejar de lado que nuestros mapas de amor —como bien explicó John Money en su teoría sobre cómo se construyen nuestras preferencias eróticas— tienen un claro componente social. Y todos sabemos que esa parte del cuerpo, la vulva, siempre se ha relacionado con sucias excreciones. Así, para algunas personas, no es fácil llegar a esta práctica erótica, perdiéndose una clara posibilidad de placer.

En el sexo oral es muy importante tantear el terreno. No ir directamente al grano, esperar que el nivel de excitación vaya creciendo. Empezar acariciando la zona del ombligo —ojo a algunas personas tampoco les gusta mucho que le toquen en esa zona—. Es muy importante ir besando la zona del vientre, con esos besos calientes, que hacen suben la temperatura, chupar, pasar la lengua… Es necesario estar cómodos y que ella esté cómoda.

Las piernas tienen que estar bien abiertas para que no te sientas agobiado; antes de centrarte en la vulva, explora, la cara interna de los muslos, el pubis, las inglés… El clítoris es la zona más sensible, por lo que debes tener especial cuidado al entrar en contacto con él, rodéalo con la lengua, bésalo, succiónalo, pero no te pases con la presión y nada de mordisquear, salvo que ella lo pida expresamente; en esa zona podrías hacerle daño.

Las manos no las dejes quietas, acaricia su cuerpo, recórrelo, suavemente o más apasionadamente, según el ritmo de la boca. Mientras que acaricias el clítoris con la lengua, puedes acariciar con los dedos la zona de entrada de la vagina, que es muy sensible; incluso introducir algún dedo, esto puede ser grato a algunas mujeres, a otras no les gusta que les introduzcan nada mientras les realizan un cunnilingus. Tendrás que ir explorando y comentando con ella sus preferencias. Déjate llevar y explora sus texturas en sintonía con sus respuestas. Si queréis inspiraros escuchar la canción ‘Mojándolo lo todo’, de Luis Eduardo Aute. Maravilloso canto al cunnilingus.

Otra cuestión que tienes que tener en cuenta es que algunas mujeres cuando llegan al orgasmo, no soportan que las sigan tocando y necesitan un periodo de reposo. Es lo que se llama periodo refractario. Algunas lo tienen más marcado y les resulta demasiado intensa la sensación de seguir notando el contacto, sobre todo en el clítoris —como les pasa a la mayoría de los hombres cuando se corren—; a otras, aunque hayan orgasmado, no les importa que les sigan acariciando. Tienes que estar atento y ver como responde. Lo mejor es dejar que orgasme tranquila, abrazarla y besarla, ese tipo de contacto lo agradece y aprecia después del orgasmo.

Y por último, aunque tendría que figurar en primer lugar, está la consideración a la higiene. Cuestión clave para estar realmente cómodos. A algunas personas les gustan los efluvios sexuales intensos, pero la mayoría prefieren que la zona este limpia. Muchas mujeres comentan en consulta que se sienten inseguras por si no están bastante limpias. Agua y jabón es suficiente. Tampoco hay que exagerar, afortunadamente somos un país de usuarios del bidé y con el lavado diario es suficiente. Otra posibilidad es tomar juntos una ducha previa: la ducha se puede convertir en un excelente preámbulo erótico.

fuente/soitu.es/


28 Sep

Los sueños gays de los heteros

No hay ninguna teoría que avale al 100% por qué la mente juega estas ‘malas pasadas’. Muchos dirán que el gay interno pide a gritos salir. Otros afirmarán que pocos heteros tienen este tipo de sueños. Pero son más los que callan que los que afirman que alguna vez sus sueños los han traicionado manteniendo relaciones con alguien de su mismo sexo. ¿Qué significan estos engaños? ¿Intentarán descubrir otro ‘yo’ que llevamos dentro? ¿O simplemente es un sueño y como todos los sueños, sueños son?
Este tipo de fantasías suele ser común en la adolescencia y perturba demasiado si aparece en una edad adulta, cuando las preferencias sexuales se supone que ya están claras. Los heterosexuales que han protagonizado alguna vez este tipo de sueños y se atreven a pedir consulta quieren que les reafirmen que no, que no son gays. Tranquilos, si lo tenéis claro, no tenéis nada que temer. “¿Nunca has soñado que matabas a alguien? No por eso te vas a convertir en un asesino”, tranquiliza Milena Zangirolami, psicóloga clínica del Instituto de Estudios de la Sexología de la Pareja.
Para la experta, existen dos vías para llegar a este tipo de sueños. La simbólica, que no se le debe dar la más importancia que la relevancia que se le da a cualquier sueño. “En estos casos, el protagonista de tus sueños suele ser algún amigo íntimo que va a cambiar de vida y ves peligrar vuestra amistad. Por ejemplo, un amigo o una amiga que se va a casar y sabes que a partir de ese momento ya no vais a disfrutar tan plenamente de vuestra amistad”. La segunda vía de acceso es la compensatoria, “cuando nos permitimos una vida secreta que nos sale a la conciencia pero que a lo mejor nunca nos interesa poner en práctica”.
Un homosexual se define por el objeto erótico que los excita, no por sus sueños o por sus fantasías. Un sueño homosexual no es un deseo ni una inspiración. También los gays pueden soñar con relaciones heterosexuales, y eso no significa que se hayan equivocado de ‘bando’. Más de uno se preguntará a cuántas personas les ‘traiciona’ el subconsciente. Es imposible de cifrar. “No se sabe ni se podrá cuantificar nunca. La mayoría de las veces que soñamos ni siquiera nos acordamos. Pero sí sé que son muchos más los que lo sueñan que los que lo cuentan”, afirma Zangirolami.
La psicóloga insiste en que no se tenga miedo a este tipo de ‘apariciones’ porque nadie puede controlar los sueños. Hay quien puede asustarse porque, según dicen algunos, los sueños nos revelan grandes verdades. Pero, ¿cuál es el riesgo? ¿La pérdida de la masculinidad? “Los que se atreven a pisar la consulta vienen presos de una gran angustia porque han perdido la seguridad en su identidad sexual, que supuestamente las tenían constituida”. No por soñar con un juego amoroso con alguien de tu mismo sexo va a cambiar tu condición sexual. Por lo menos, asegura la experta, no debería.
Si esta insinuación se toma a rajatabla y consigue que a alguien se le plantee un conflicto interior, “entonces debe acudir a un especialista para trabajar con su identidad personal”. Pero si uno se conoce bien a sí mismo y ha cuantificado la calidad de sus relaciones sexuales, ¿qué importa el género de la pareja en un sueño?

fuente/elconfidencial.com


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